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POESÍA JOVEN: 5 POEMAS DE FIORELLA TERRAZAS

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“De mi nacen los niños que tiemblan”

Fiorella Terrazas Espinoza nace en Lima en 1990. Poeta, diseñadora gráfica, contadora y autodidacta por vocación. Ha publicado tres plaquetas de poesía: Dejo Cabellos en los bares (2013), Espinosza (2015), Hedores (2017) y Los Tratados de La Perdedora (2017).

Asimismo ha participado en diversos festivales de poesía a nivel nacional: Enero en la palabra; Festival Caravana de poesía, Festival de Poesía en Lima, Festival de Poesía – Trova Rocky,  y en el Festival Transfronterizo de Poesía Tea Party. Sus poemas navegan por múltiples revistas y blogs Sudamericanos. Puedes llamarla Fio Loba.

PST

En dos minutos de odio escuché el ranking de la radio

di rienda a la nueva heterodoxia

en el rostro del más viejo de la sala

y en dos minutos más de odio causé el mal mediante un grupo de mensajes de móvil.

 

La revolución estará completa cuando la lengua sea perfecta: reducida a una palabra,

y el espanto se vivirá en no saber cómo llamar a un alarido bajo la piel.

 

Es random la inteligencia y el miedo no es perfecto

es sencillo hacerse cargo de revivir

y atar los cuerpos a un cableado por donde se robe internet.

 

La tv nos llena la cabeza con ideas insanas

le dan dos minutos de opio a los asientos en primera fila

y comete un crimen que suena retórico.

 

De mi nacen los niños que tiemblan

se rompen las columnas de la casa para que sangre una familia

se compra cocaína mientras ellos soportan el hambre en una esquina

lloramos el desamor frotando una toalla

algún muro de ciudad tirita

y vuelan plomos para cuatro inocentes

nosotros empozados en tinas de panfleto

crecen las fobias

para sentirnos puros rompemos nuestras uñas

no admitiré la hipocresía de tomar en brazos a la maestra del trapo

y ayudarle a cruzar la calle

no admitiré que las madres exijan trabajemos para el gobierno

si ya no hay belleza en este paraíso,

sólo este zumbido imparable en el oído

buscaré el agua y drenaré allí lo que me sofoca.

 

He tardado 400 noches en convencer a una mujer de que sea mía por 30 minutos.

 

DMZ

Nosotros calatos y  tirados

en las veredas o apretados en los buses

sedientos e inmutables viviendo dentro de los postes averiados

navegamos / nos crecen antenas

al compás del canto de las mentes místicas/selenitas/capicúas

como visitantes que se tele transportan en hologramas

o fotografías de cuatro mil mega píxeles.

 

¿Como un gusano que vive en un gato se suicida cayendo sobre la leche?

¿Por qué duele el reflejo como la mordida de un perro?

 

Nada solo un parque a través de los espejos,

la piedra en mi mano se convierte en brujo cerrando los ojos.

 

Se siente el olor agudo de hombres bajo arresto

huele a fe ciega/muda/sorda

que suelta granadas en esta capital/como una oruga suelta aves

¿Se transforman los reflejos?

no lo sé.

 

Ellos insatisfechos invaden nuestras cartas

y nos aman los huesos

nos aman las gaviotas,

e iluminados posan sobre las piedras abriendo la boca

bombardean mi rostro

y me quedo entera en una oscuridad dolorosa

tomo mis fracasos para sobarme en la hierba

las ferreterías, caños y cerrojos son mis únicos lugares de aventura

y en medio de la pena meto mano a la autopista que crucé,

mi toxicidad dejó una huella de acrónimos de lápiz labial

mientras corrí para verte.

 

Veo cómo acaba esto ahora que soy río

sus muertes se presentan dentro de mis corrientes

explico el proceso que sigue la tierra que fallece

mi espalda se vuelve planeta de precámbricos granos en una meseta

cuyas hierbas son todos los dolores de las mordidas en mis pechos

las lombrices se enroscan todas las noches

la agonía no desaparece con una máscara

y el agua ensucia mis lágrimas.

 

Me siento un circo donde la luz destruye mis pies

y mis sombras se quedan sin resolver

registro la luna por el huequito de una pared que se convierte en ave

y me brilla algo que bota luz por los agujeros donde gritan los animales

esperando que la lluvia bañe lo que más cantamos

levantando el puño de una mano sin dedos.

 

MDS

Relámpago confluye la corriente en ácido

en cada legumbre del mercado

donde no fingí naturaleza

y perfora los espejos para que releven helechos.

Dinamita y cincélame o corta y bebe la sangre

revela los moluscos en cada guerra

descarta racismo a las uñas quemadas

donde una pared de piedra espera las olas.

grita huellas en topografías de rostros con sueño

porque los recuerdos se derriten.

 

Cada dureza me causa distorsión por la madrugada

un día tú, un día

sedimentarás el agua dejándome adolorida

en alguna opalescencia

o en la sucesión de manos frotando un ano

término exquisito que absorbe cual esponja

y aflora en este terreno baldío hasta el fracaso.

 

Centellante juguete que calcina

de tres en tres

de cuarto en cuarto

donde mi cuerpo habita eres fugaz

fiebre helada/alma de piedra en algún lugar

por eso me excedo en fármacos

para que brillen en mi los puntos de la noche

y me sangren los cuerpos dentro del cuerpo.

 

Me demoré en darme cuenta en mi ciudad

que los hoteles deben grafitearse

te demoraste en darte cuenta que las importadoras no importan

ya nada importa, ni el sonido del celular como conducto espacial,

ser una muchacha que duerme

con una flecha de oro en el ombligo

o esta miserable hoja de papel,

que ahora arrojo a la basura.

 

F3E

Los perros acumularán orines y ecos si trazo mi cruz

en esta calle saturada de ambulantes y alumbrado público

buscar un corazón que se deje atravesar por una flecha hace que todos huyan.

 

En aquella latitud callejera

veo a un hombre sostener a un niño

la luz se pone rara o escupe un abismo

se callan mis huesos y atravieso el éter

el estudio empieza a las 8 de la noche

y se acaba la luz en las tumbas

la curiosidad había vencido al horror hacía tiempo,

el mundo se acabará en breves segundos

estallará la bomba de amnesia

todos abandonaran su objeto más preciado antes de olvidarlo

un teléfono, un diccionario, el botón de una camisa, un gif animado

yo abandono un espejo, cuya oscuridad provoca darle vuelta y veo:

pelo/piel de pulga

signos de duda

Cavernas vencidas en apagados poros.

 

Piña,

la batería de mi reflejo no tiene repuestos

no resisto al precipicio

entonces trazo un plano

reconstruyo la estación del terciario

en un cuerpo toro

inhumano

retrocedo sola en mi morada

y veo mi reflejo nuevamente

con sal en los ojos

veo el rostro de la locura

ellos opresivos

ellos trepadores

plantas y Jesús

con el último golpe, caigo, me levanto y caigo nuevamente en la costa.

 

Dormido cartucho prende la piedra caliza que llevo en el pecho, parece un corazón.

 

Máquina del Tiempo

 

yo que he sido cuarta maraña en el pongo

y zincada tropicalizada en el clítoris

 

azucena herrante

azucena marchita

que causa irrisión

 

yo que me he encontrado sola en el pasacalle conmigo misma

que doy de comer mis pies a las tarántulas

 

azucena deprimida

azucena dolicocéfala

que roba pétalos

 

hinco mis rodillas para ver mejor tu látigo solar

yo que solo bebo la intemperie de este delito

me someto roja

yo que no fundo ciudades ni amanezco imperios

dejo el aplomo

y de patas fuertes-hocico denso

hago esta construcción que cuelga

de rocosos padres plantados en el agua

para defendernos de los eriales sátrapas morlocks

estamos en el 802.701 sin saberlo

y no hay fruta que sane o seno del cual beber y renacer

hay que abandonar la genuflexión

machacando el axioma

el que se enfrenta no se salva y yo ya no puedo recordar nada

porque aquí no se puede mirar atrás.

POESÍA JOVEN: 5 POEMAS DE DIEGO PORTILLO

Foto Arte Libre


”Seguirán naciendo dioses cansados cuando octubre esté en el día”

Diego, poeta, músico – compositor, y psicólogo investigador. Nació en el 94, en Lima. Ha publicado el poemario “Roma en el paraje” (Cortarama editores, 2017). A su vez, algunos poemas en la revista “Desmesuras” (Lima, 2014), “Malos Hábitos” (Piura, 2017) y en muestras poéticas como “Poetas del mundo del Siglo XXI” (2015), “Poético Río Hablador” (2017).

COW BOY

Cómo mata el hombre al norte
cómo el río se despista
cómo fundo tu belleza en poesía
cómo llamo a los poetas
que se duermen en el día
y el silencio hace una fiesta en madrugada

cómo falto a mis sesiones
cómo huyo de mis cruces
cuando vuelvo arrepentido
la culpa es una flecha encandilada
cómo un erizo clavado en la uña

                               cow boy letarga la tarde

                                                               las ranas huyen de la cuna

                                                                                              la luna alucina las cabezas

la muralla y la alameda se inundan
yo estoy quedándome un poco loco Chabuca
pero no Carlitos, no, no me vuelvo de la locura

                               tengo miedo

y soy una fruta olvidada en el congelador
mi papá se fue a Polonia sin metales
mi orilla siempre ejerce presión
sobre mi duda
todo es repetido             las horas              los cuentos        los políticos

cow boy aletarga la tarde

                               las frutas maduran

                                                               la cerveza se enfría

                               los ríos se inquietan

mi cuerpo siempre tiene sueño

a dónde iremos entonces hermano cow boy
cuando los pasos señalen nuestras bocas de sed
seguirán naciendo dioses cansados
cuando octubre esté en el día
seguirán los fieles peones de los asesinos fundamentalistas
a dónde iremos entonces
cuando no quede París
ni Río, ni Lomas,
ni Lima, ni Curitiva, ni New York
ni la puta que nos parió.

A dónde iremos entonces hermano cow boy.

Del poemario inédito “Cow Boy” (este texto no ganará un novel).

I

Estás precipitada entre el texto y la pared,
una ruma de silencios te embota la boca,
estás entre la sístole y la diástole,
si no te bebes el río te ahogarás.

Roma, pan de árbol,
pez en la ciudad, llegas a casa y
sola estás con tu sombra ciega.

Del poemario “Roma en el paraje” (Cortarama Editores, 2017)

II

¡Qué brillo te agazapa la mirada!, masticas
tu lengua con miseria y transfigurando
en agua tu rostro, cruzas el umbral con osadía.

Sola estás,
sola y con un salto de mona estás dentro de casa.

Tomaste un pañuelo y te secaste el sudor de la frente.

Tu boca fría y sedienta.

Del poemario “Roma en el paraje” (CortaramaEditores, 2017)

III

Desnuda ahora, te abres como pulpa de fruta,
como carretera costera, es necesario entregarse
te dices, con un corazón palidecido en el pulso y
darte como pesca abundante, como niña que no
conoce la muerte apenas.

Miraste con furia la cicatriz en tus tetas.
El agua hervida, su recuerdo y su huella.

Te dolía el cuerpo.

Del poemario “Roma en el paraje” (CortaramaEditores, 2017)

IV

Estoy mirando por los ojos que tengo,
el río que corre con lentitud poderosa.
mi rostro se desdibuja en su margen,
las aguas turbias de este río y yo
nos separamos sin decirnos nada.

Ha caído, repentina, la noche,                    (UN SOLO GOLPE)
y cubre con frialdad mi lado del mundo.

En el inmenso cielo diviso 3 estrellas seguidas,
como un collar de perlas, como un cinturón.

¿Es acaso el camino hacia la muerte?
¿es acaso el camino de regreso a la vida?
(no quiero preguntar y callo)
– callo de nuevo –
Y estas preguntas no explican nada.

He pergeñado un filón de historias mudas,
alrededor de mis manos, historias que yacen
sobre una tundra y sobreviven
tentando mi fracaso.

 

 

POESÍA JOVEN: 5 POEMAS DE DANIEL ESCUDERO

a
”Somos miserables, pero poesía al fin”

Daniel Escudero, 1986. Electrotécnico industrial, coordinador de mantenimiento y estudiante de Ingeniería industrial, músico y viajero de letras.
TÁNATOS

Hoy he evidenciado, por fin, tu distanciamiento.
Sarcástica tu risa que dirime conmigo y con la noche fría.
Hoy he evidenciado, quizá, tu conveniencia en el anonimato.
Vandálico tu encanto que se ensucia entre ella y vuestra cofradía.

Hoy he decidido, pues, convertir en fuego este pacto elíseo.
Ridícula mi obstinación porque soy el contrapeso entre dos volcanes.
Hoy he decidido, con razón, hacer lejanas de ti mi prisa y ardiente deseo gríseo.
Monstruoso es mi recuerdo porque hago un culto en búsqueda de quiénes lo profanen.

Hoy he dejado ir, a cuenta, el sinuoso embeleso de nuestro encastre.
Perversa tu monería que fundió el óxido de la rutina con mis viajes de placer.
Hoy he dejado ir, por ti, el odio risueño que me ata y que atañe solo a este desastre.
Hiriente fue tu juego en la báscula que nos mecía y que solo nos acercaba a fin de perecer.

Hoy he aceptado la muerte, con justicia, pues es la cura en salud.
Muda será nuestra pena como los años que pasaron por encima de los dos.
Hoy he aceptado la muerte, como deber, pues es la dura exigencia de esta juventud.
Sordas serán nuestras excusas en volver a esa cama-nido pero ya no romperán este adiós.

REDUX

Y…

Si buscamos lo escondido,
si mordemos lo anhelado,
si vivimos con la mente confluidos,
¿Y si afloramos las ínfulas de esta muerte condenada?

Si compartimos nuestros ácaros, nuestra hierba,
el agua que concurre entre nuestras llagas y nuestras grietas,
y tus hemorragias.
¿Y si no callamos nuestra labia sofocada?

Si soltamos nuestras ansias,
nuestras ganas,
si palpamos nuestras puyas amarradas,
¿Y si nos hacemos cruenta mermelada?

Si nos rozamos hasta lo siniestro,
hasta en cuclillas
y hasta lo incierto,
¿Y si desciframos nuestros rostros con la alborada?

Si olemos nuestra carne,
nuestras placas,
si chocamos a oscuras nuestras gargantas,
¿Y si de una vez nuestras fosas se dilatan?

Pues, yo te haría arena en mis manos, húmeda,
y un símil a toda hora, hasta en el ocaso.
Un juego por el todo y sin palabras.
Yo te haría llover.

Pero…

Si censuramos nuestro sexo,
nuestra cúpula de encuentro.
Ante la multitud de dudas del encierro,
¿Si inhibimos por las calles nuestras miradas?

Si partimos nuestra calma,
nuestra vida camuflada,
y nos apresuramos a incinerarla.
¿Si extinguimos nuestros sueños y enterramos esta apodíctica redada?

Si renunciamos a la suculenta angustia de tenernos
y dejamos encofrado en las quimeras el aliento,
si de sensaciones amañadas se nos concibe,
¿Si acabamos de una vez nuestro aunado ungüento?

Si negamos nuestro artífice tropiezo,
si desconocemos el saludo,
mi nombre en la piel magra,
¿Si terminamos por dejar de llevarnos por el viento hacia distancias liberadas?

Si olvidamos nuestra calza,
si borramos toda palabra salivada,
hasta las texturas de los átomos que nos dimos,
¿Si retrocedemos en el tiempo y en cinco años simplemente nos dejábamos en la nada?

Pues, ya no te haría yo un castillo con mi fuerza,
no formularía el hasta nunca, morirían secas las preguntas,
y aburrida siempre verías un misterio llano donde abundan las respuestas.
Sería un juego en una báscula descalibrada.

Finalmente, yo te transformaría en fuego.

REMINISCENCIA DE DOS CÉLULAS

No hay nadie en este encierro.
No hay aire que respire,
no hay sombra que delate,
pues en esta tierra siempre soy sincero.

No hay miradas que reciba,
ni ojos que los dilaten.
Y es que siempre hay cosas que no quiero
en este encierro sofocante.

Estoy preso en la pradera,
no soy hueso, apenas carne.
De mis palabras no soy consciente,
solo soy piedra, sueño y noche.

Y me digo… y me digo…

No hay nadie en este encierro,
solo un tubo en mi delante.
Busco a ciegas esa puerta,
soy el chivo expiatorio de mi madre.

PESQUISA EN EL SUBSUELO

Si ha habido un objetivo permanente en la historia del Hombre,
ha sido siempre el de superar sus mañas.
Desde su historia más primitiva siguió su lineamiento deforme
y recurrió al sueño para descansar sus patrañas

Fue detrás del sorbo más árido que el espejismo
y de la piedra más ardiente que el sol.
Corrió por el bocado más inerte que el ventisco
y un apetito más fuerte que la inanición.

¿Quién quisiera una lágrima para la sonrisa,
un grito más fuerte que el mismo dolor?
¿Quién quisiera venerarse sin tener vida,
una elegía hecha afamada canción?

Ha buscado someter no ante la razón sino ante la suerte
y aun así sobrevivió gracias a su instinto de preservación.
Ha guardado con sigilo una fijación hacia la Muerte
y hasta ha huido así convencido de su elección.

Y pensar que comenzamos distinguiendo apenas algunos colores
para luego apostar el todo por el nada en la ruleta del pudor.
Fuimos y vamos en trote hacia la permisiva escuela homogénea:
Jamás ningún ser vivo tuvo su padecimiento como estandarte y convicción.

No le ha importado despertar solitario, ido y desesperado
y ha llevado por dentro sus penas más grandes a puertas abiertas.
No en vano persiguió la oscuridad de su celda al plasmarse enamorado
y se abstrajo así para idear la matanza de sus enmiendas.

Solo le queda al Hombre simular su tristeza con nuevos descubrimientos,
augurar lo eventual y quizás fenecer después que su antecesor.
Pretender que lo mejor es dar en abandono su moral y sus cimientos,
hacer del mundo-vientre que lo acogió una causa de olvido y defenestración.

VERSO LIBRE

Aún mantengo mi paso por esta ciudad, respetando este ciclo rebelde.
Ya no sé a qué horda pertenezco, ni en dónde se rifa el deceso.
Tampoco sé, valgan verdades, cómo es que seguimos con este intento.
Cómo esa oscuridad se transforma en más tiempo y es tan frágil como la conciencia misma.

Son estos instantes el resultado perfecto de vivir o de intentar al menos.
Veo cómo se va la desgracia jurando venganza y yo, obstinado, queriendo brindar con ella.
Y es que estoy borracho de libertad que despotrico y me alío con el eco.
Después de beber el aliento que me dan, quedo derecho y me convierto en incienso.

He atrapado el deseo de la noche, sí, el seis de dados y el corazón de la diana.
Pero heme aquí, enfermo y triste, ¡celebrando!
Qué poco somos y qué ciegos estamos. ¿Acaso no es eso divertido?
Somos miserables, pero poesía al fin. Ya no somos más hijos del arco iris.

 

«La poesía nace del pueblo. Está en el aire pululando, solo basta que alces tu mano y la mantengas dentro de ti»

Cuando le dicen poeta, Consuelo Solis sonríe. No se la cree, a pesar de que siempre esté generando en papel, en la mente, en su trabajo; en resumidas cuentas, en su día a día. Esto la impulsa a querer compartir todo lo que la vida nos da: la naturaleza, el amor y esas cosas que nos hacen sonreír. La mayoría la reconoce como gestora cultural, pero también hay quienes prefieren verla como un «virus poético», tal y como la llama su buen amigo, el escritor, Javier Arévalo. En efecto, Consuelo ha mostrado parte de sus escritos en sus redes sociales, como también en algunos festivales y eventos que fomentan la cultura comunitaria. Pero es hasta fines del año pasado, cuando viaja a Medellín para realizar una pasantía, que reaviva su producción poética en mayor grado. Es así que, en diciembre, publica en el poemario Lunario 2 (Medellín, 2016) y en el portal Viva la letra, del mismo país.

¿Cómo te animaste a publicar tus poemas en un país extranjero? ¿Por qué no lo habías hecho antes en Perú?

Bueno, nadie me conocía. No existían juicios previos a mí. Esto lo remarco, porque en el Perú mi quehacer ha estado más enfocado hacia la gestión cultural. En Colombia tenía la libertad de presentarme como poeta, sin comparaciones de por medio.

¿Cómo entiendes el ejercicio poético que se practica en nuestro país (qué criticas puedes dar) y qué diferencias notaste cuando estuviste en Colombia?

Yo entendí dos cosas hace tiempo: existen poemas para ser leídos y otros para ser escuchados (lo último depende de cómo es expuesto al público). Personalmente, no me gusta la declamación tan histriónica de los poetas que he tenido la oportunidad de escuchar, por lo que mi atención se diluye rápidamente. Es por eso que no soy muy seguidora de la poesía contemporánea de mi país. Aun así, no puedo dejar de mencionar que la poesía narrativa, urbana y de a pie, que he leído en algunos de mis congéneres, me ha emocionado.

En el caso de Medellín, donde viví un par de meses, los recitales son menos histriónicos o teatrales.  Es mucho más sencilla su oratoria, y es en esa humildad tan íntima (como de quien te dice algo al oído), que me dejé cautivar por su poesía, a pesar de que la mayoría comparte un estilo simbolista, característica que normalmente no es de mi agrado.

¿Has pesando publicar un poemario o es aún muy precipitado pensar en ello?

Mi poesía ahora está en un constante movimiento. Me lo han propuesto, pero aún quiero disfrutar de su evolución, ya que al imprimirla en papel siento que estoy deteniendo su movimiento, como una fotografía.

Pero, de vez en cuando, ¿soltarás algunos poemas (como quien da, de a poquitos, dulces a los niños) en medios de difusión literaria como el portal Viva la letra?

Así es, publicar por redes me resulta cómodo, ya que puedo agregar más y más poesía. Son las virtudes de lo virtual. Además, de que la retroalimentación es un gran punto a favor.  Es así que puedo saber cuántos han entendido mi poesía y darme sorpresas, como las de ver que personas que conozco, y que no tienen como hábito leer, se dan el tiempo y se dejan atrapar por alguno de mis textos. Es, entonces, que puedo saber que aquellos escritos —con los que estoy satisfecha— han logrado comunicar lo que yo deseaba.

Alguna vez comentaste que el 2016 había sido el año en que más habías escrito, ¿a qué crees que se debió este auge productivo?

El 2016 fue un año de limpia, como si un chamán me hubiera escupido aguardiente en la cara. Solté todo aquello que me pesaba; trabajé en gestión cultural. Fue un año feliz, donde mi pecho se ensanchó como el de un elefante, y donde también recibí la energía positiva de mis pequeños lectores en las salas de lectura que dirigía y promovía en la Municipalidad de Barranco. Cómo no derrochar emociones con tanto movimiento.

¿Entonces, para ti, la poesía puede partir de una emoción tan elemental y natural como la felicidad?

Más bien yo creo que lo elemental en el arte es la subjetividad. En mi caso, en el año que ya pasó, la felicidad y la tranquilidad fueron los motores para que escribiera.

Bajo la faceta de gestora cultural en salas de lectura infantiles, que nos comentas, ¿cuáles eran las estrategias que utilizabas para despertar el amor por la literatura a los más pequeños (tanto como lectores y creadores)?

Siempre conjugar diferentes disciplinas artísticas. Por ejemplo, las artes plásticas con talleres de máscaras en que se representaban a los personajes que los chicos leían en los libros. En el caso de los jóvenes con Tatto Poesía, valiéndonos de pintores y diseñadores que pintaban versos de los poetas representativos de Barranco. También realizamos ciclos de cómic, donde invitamos a guionistas y dibujantes de este arte gráfico a las escuelas públicas. El punto siempre fue hacer que los usuarios (niños, jóvenes y adultos) intervinieran en los procesos.

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Has apoyado y participado en proyectos que fomentan la cultura comunitaria (Poesía en Vivo, Programa de Salas de Lectura de la Municipalidad de Barranco, Micrófono Libre, biblioteca comunal en V. E. S.), coméntanos tus experiencias al respecto, teniendo en cuenta que estos proyectos descentralizan los focos habituales (elitistas) en que se practica la poesía en nuestro país.

La poesía nace del pueblo. Está en el aire pululando, solo basta que alces tu mano y la mantengas dentro de ti. Cuando te das cuenta de eso, se te viene un verbo a la cabeza: compartir. Compartir lo que buenamente la vida te ha dado; educación, experiencias y buenas intenciones. Es tan contagioso como una epidemia cuando lo haces desde tus entrañas.

A mí me gusta Miraflores, amo Barranco, pero también San Juan de Miraflores, donde crecí y pasé mi adolescencia. Es aquí donde me di cuenta de que no solo yo adolecía, sino todo mi distrito también. Adolecíamos de espacios públicos, de un lugar donde reunirnos a conversar, donde tomarnos algo sin tener la paranoia de mirar a los lados porque nos podían robar. Adolecíamos del «otro» cine, de música al aire libre, de poesía fuera de bares donde solo iban otros poetas y los amigos de los poetas. Queríamos contarle a la gente de los mercados, de los parques, al sujeto de a pie, que la poesía está ahí también, donde ellos pisan. Entonces, me dije: «Vamos a crear esos espacios. Vamos a conquistarlos y empoderarnos en ellos».

El peruano es creativo, eso es indudable; buen material humano no nos falta. Lo que quizás sí, es un poco de ánimo y valor para atrevernos a colonizar eso que, como ciudadanos, nos corresponde. Es así que, con otros locos que pensaban como yo, decidimos organizarnos, y ahora estamos haciendo que suceda.

Del mismo modo, desde muy joven, perteneciste a movimientos literarios (Tajo, Sabales, Santo Tabú) que nacían en las universidades, pero que se abocaban a los espacios públicos, donde realizaban intervenciones poéticas, por ejemplo. ¿Qué aprendizajes obtuviste de ellos?

Que la literatura y la poesía no están muertas, y no solo residen en los libros. Están en la gente y son para la gente. Que así como nosotros, jóvenes entusiastas, las letras también podían estar igual de vivas. Le inyectamos nuestra juventud a todo acto poético.

Finalmente, ¿de qué manera todas estas experiencias han influido en tu escritura?

Influyeron de manera visceral.  Creo que el punto está en escribir de lo que conoces, de lo que sientes, de lo que te duele. Si escribes de aquello de lo que sabes, podrás comunicarlo. Podrás hacerle sentir a tu lector aquello que revoluciona en tu pecho. Y es por ello que los temas de los que escribo son urbanos, de ciudad, de asfalto, pero también de la sierra, de la naturaleza. Recordando mis orígenes, porque al escribirlos reafirmo quien soy.

SARAI

 Consuelo Solís

El día en que vuelva el amor

escuchen, señores:

Se abrirán iglesias,

coliseos

y colegios.

Los niños dejarán las duras carpetas

y recorrerán el patio felices.

Los feligreses sacarán las posaderas

de las bancas de madera

interrumpirán al cura

i dirán: Te amo.

Entre hombres,

mujeres

y todo ser humano

que guarde un tamborcito en el pecho.

El día en que vuelva el amor.

Yo abriré mi pecho

con una Gillette

y saldrán mariposas volando.

Saldrá vino.

Saldrán payasos,

y todos formaremos un circo.

El alcalde declarará feriado,

los autos se volverán

bicicletas

y entre todos

formaremos una comparsa.

Un bolero eterno

que cruzará ciudades;

y diremos:

¡Mírennos,

aquí ha renacido el amor!

¡Contágiense,

que no hay mejor lepra

que la alegría!

Que no hay mejor sol

que nuestras sonrisas.

Que no hay mejor llanto

que el nuevo mundo

naciendo de nuestros ojos.

Aclámennos,

porque de nosotros es el reino;

el reino de ese cielo,

que una vez prometieron en los libros.

Aquí está en la tierra.

En nuestra tierra.

Querido mundo

Querido Perú.

Para leer más sobre la autora pueden visitar el portal: http://vivalaletra.com/desde-peru-consuelo-solis-nos-trae-sus-escritos

Consuelo Solis Rivera. Es periodista de carrera y gestora cultural por vocación. Se dedica a la promoción de lectura en bibliotecas públicas y comunitarias. Nació en Lima. Viajó a Colombia y se encariñó con Medellín. Le apuesta a la poesía como cualquier mortal que es capaz de creer que el mar es más que una masa de agua salada.