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POESÍA JOVEN: 5 POEMAS DE DIEGO PORTILLO

Foto Arte Libre


”Seguirán naciendo dioses cansados cuando octubre esté en el día”

Diego, poeta, músico – compositor, y psicólogo investigador. Nació en el 94, en Lima. Ha publicado el poemario “Roma en el paraje” (Cortarama editores, 2017). A su vez, algunos poemas en la revista “Desmesuras” (Lima, 2014), “Malos Hábitos” (Piura, 2017) y en muestras poéticas como “Poetas del mundo del Siglo XXI” (2015), “Poético Río Hablador” (2017).

COW BOY

Cómo mata el hombre al norte
cómo el río se despista
cómo fundo tu belleza en poesía
cómo llamo a los poetas
que se duermen en el día
y el silencio hace una fiesta en madrugada

cómo falto a mis sesiones
cómo huyo de mis cruces
cuando vuelvo arrepentido
la culpa es una flecha encandilada
cómo un erizo clavado en la uña

                               cow boy letarga la tarde

                                                               las ranas huyen de la cuna

                                                                                              la luna alucina las cabezas

la muralla y la alameda se inundan
yo estoy quedándome un poco loco Chabuca
pero no Carlitos, no, no me vuelvo de la locura

                               tengo miedo

y soy una fruta olvidada en el congelador
mi papá se fue a Polonia sin metales
mi orilla siempre ejerce presión
sobre mi duda
todo es repetido             las horas              los cuentos        los políticos

cow boy aletarga la tarde

                               las frutas maduran

                                                               la cerveza se enfría

                               los ríos se inquietan

mi cuerpo siempre tiene sueño

a dónde iremos entonces hermano cow boy
cuando los pasos señalen nuestras bocas de sed
seguirán naciendo dioses cansados
cuando octubre esté en el día
seguirán los fieles peones de los asesinos fundamentalistas
a dónde iremos entonces
cuando no quede París
ni Río, ni Lomas,
ni Lima, ni Curitiva, ni New York
ni la puta que nos parió.

A dónde iremos entonces hermano cow boy.

Del poemario inédito “Cow Boy” (este texto no ganará un novel).

I

Estás precipitada entre el texto y la pared,
una ruma de silencios te embota la boca,
estás entre la sístole y la diástole,
si no te bebes el río te ahogarás.

Roma, pan de árbol,
pez en la ciudad, llegas a casa y
sola estás con tu sombra ciega.

Del poemario “Roma en el paraje” (Cortarama Editores, 2017)

II

¡Qué brillo te agazapa la mirada!, masticas
tu lengua con miseria y transfigurando
en agua tu rostro, cruzas el umbral con osadía.

Sola estás,
sola y con un salto de mona estás dentro de casa.

Tomaste un pañuelo y te secaste el sudor de la frente.

Tu boca fría y sedienta.

Del poemario “Roma en el paraje” (CortaramaEditores, 2017)

III

Desnuda ahora, te abres como pulpa de fruta,
como carretera costera, es necesario entregarse
te dices, con un corazón palidecido en el pulso y
darte como pesca abundante, como niña que no
conoce la muerte apenas.

Miraste con furia la cicatriz en tus tetas.
El agua hervida, su recuerdo y su huella.

Te dolía el cuerpo.

Del poemario “Roma en el paraje” (CortaramaEditores, 2017)

IV

Estoy mirando por los ojos que tengo,
el río que corre con lentitud poderosa.
mi rostro se desdibuja en su margen,
las aguas turbias de este río y yo
nos separamos sin decirnos nada.

Ha caído, repentina, la noche,                    (UN SOLO GOLPE)
y cubre con frialdad mi lado del mundo.

En el inmenso cielo diviso 3 estrellas seguidas,
como un collar de perlas, como un cinturón.

¿Es acaso el camino hacia la muerte?
¿es acaso el camino de regreso a la vida?
(no quiero preguntar y callo)
– callo de nuevo –
Y estas preguntas no explican nada.

He pergeñado un filón de historias mudas,
alrededor de mis manos, historias que yacen
sobre una tundra y sobreviven
tentando mi fracaso.

 

 

POESÍA JOVEN: 5 POEMAS DE DANIEL ESCUDERO

a
”Somos miserables, pero poesía al fin”

Daniel Escudero, 1986. Electrotécnico industrial, coordinador de mantenimiento y estudiante de Ingeniería industrial, músico y viajero de letras.
TÁNATOS

Hoy he evidenciado, por fin, tu distanciamiento.
Sarcástica tu risa que dirime conmigo y con la noche fría.
Hoy he evidenciado, quizá, tu conveniencia en el anonimato.
Vandálico tu encanto que se ensucia entre ella y vuestra cofradía.

Hoy he decidido, pues, convertir en fuego este pacto elíseo.
Ridícula mi obstinación porque soy el contrapeso entre dos volcanes.
Hoy he decidido, con razón, hacer lejanas de ti mi prisa y ardiente deseo gríseo.
Monstruoso es mi recuerdo porque hago un culto en búsqueda de quiénes lo profanen.

Hoy he dejado ir, a cuenta, el sinuoso embeleso de nuestro encastre.
Perversa tu monería que fundió el óxido de la rutina con mis viajes de placer.
Hoy he dejado ir, por ti, el odio risueño que me ata y que atañe solo a este desastre.
Hiriente fue tu juego en la báscula que nos mecía y que solo nos acercaba a fin de perecer.

Hoy he aceptado la muerte, con justicia, pues es la cura en salud.
Muda será nuestra pena como los años que pasaron por encima de los dos.
Hoy he aceptado la muerte, como deber, pues es la dura exigencia de esta juventud.
Sordas serán nuestras excusas en volver a esa cama-nido pero ya no romperán este adiós.

REDUX

Y…

Si buscamos lo escondido,
si mordemos lo anhelado,
si vivimos con la mente confluidos,
¿Y si afloramos las ínfulas de esta muerte condenada?

Si compartimos nuestros ácaros, nuestra hierba,
el agua que concurre entre nuestras llagas y nuestras grietas,
y tus hemorragias.
¿Y si no callamos nuestra labia sofocada?

Si soltamos nuestras ansias,
nuestras ganas,
si palpamos nuestras puyas amarradas,
¿Y si nos hacemos cruenta mermelada?

Si nos rozamos hasta lo siniestro,
hasta en cuclillas
y hasta lo incierto,
¿Y si desciframos nuestros rostros con la alborada?

Si olemos nuestra carne,
nuestras placas,
si chocamos a oscuras nuestras gargantas,
¿Y si de una vez nuestras fosas se dilatan?

Pues, yo te haría arena en mis manos, húmeda,
y un símil a toda hora, hasta en el ocaso.
Un juego por el todo y sin palabras.
Yo te haría llover.

Pero…

Si censuramos nuestro sexo,
nuestra cúpula de encuentro.
Ante la multitud de dudas del encierro,
¿Si inhibimos por las calles nuestras miradas?

Si partimos nuestra calma,
nuestra vida camuflada,
y nos apresuramos a incinerarla.
¿Si extinguimos nuestros sueños y enterramos esta apodíctica redada?

Si renunciamos a la suculenta angustia de tenernos
y dejamos encofrado en las quimeras el aliento,
si de sensaciones amañadas se nos concibe,
¿Si acabamos de una vez nuestro aunado ungüento?

Si negamos nuestro artífice tropiezo,
si desconocemos el saludo,
mi nombre en la piel magra,
¿Si terminamos por dejar de llevarnos por el viento hacia distancias liberadas?

Si olvidamos nuestra calza,
si borramos toda palabra salivada,
hasta las texturas de los átomos que nos dimos,
¿Si retrocedemos en el tiempo y en cinco años simplemente nos dejábamos en la nada?

Pues, ya no te haría yo un castillo con mi fuerza,
no formularía el hasta nunca, morirían secas las preguntas,
y aburrida siempre verías un misterio llano donde abundan las respuestas.
Sería un juego en una báscula descalibrada.

Finalmente, yo te transformaría en fuego.

REMINISCENCIA DE DOS CÉLULAS

No hay nadie en este encierro.
No hay aire que respire,
no hay sombra que delate,
pues en esta tierra siempre soy sincero.

No hay miradas que reciba,
ni ojos que los dilaten.
Y es que siempre hay cosas que no quiero
en este encierro sofocante.

Estoy preso en la pradera,
no soy hueso, apenas carne.
De mis palabras no soy consciente,
solo soy piedra, sueño y noche.

Y me digo… y me digo…

No hay nadie en este encierro,
solo un tubo en mi delante.
Busco a ciegas esa puerta,
soy el chivo expiatorio de mi madre.

PESQUISA EN EL SUBSUELO

Si ha habido un objetivo permanente en la historia del Hombre,
ha sido siempre el de superar sus mañas.
Desde su historia más primitiva siguió su lineamiento deforme
y recurrió al sueño para descansar sus patrañas

Fue detrás del sorbo más árido que el espejismo
y de la piedra más ardiente que el sol.
Corrió por el bocado más inerte que el ventisco
y un apetito más fuerte que la inanición.

¿Quién quisiera una lágrima para la sonrisa,
un grito más fuerte que el mismo dolor?
¿Quién quisiera venerarse sin tener vida,
una elegía hecha afamada canción?

Ha buscado someter no ante la razón sino ante la suerte
y aun así sobrevivió gracias a su instinto de preservación.
Ha guardado con sigilo una fijación hacia la Muerte
y hasta ha huido así convencido de su elección.

Y pensar que comenzamos distinguiendo apenas algunos colores
para luego apostar el todo por el nada en la ruleta del pudor.
Fuimos y vamos en trote hacia la permisiva escuela homogénea:
Jamás ningún ser vivo tuvo su padecimiento como estandarte y convicción.

No le ha importado despertar solitario, ido y desesperado
y ha llevado por dentro sus penas más grandes a puertas abiertas.
No en vano persiguió la oscuridad de su celda al plasmarse enamorado
y se abstrajo así para idear la matanza de sus enmiendas.

Solo le queda al Hombre simular su tristeza con nuevos descubrimientos,
augurar lo eventual y quizás fenecer después que su antecesor.
Pretender que lo mejor es dar en abandono su moral y sus cimientos,
hacer del mundo-vientre que lo acogió una causa de olvido y defenestración.

VERSO LIBRE

Aún mantengo mi paso por esta ciudad, respetando este ciclo rebelde.
Ya no sé a qué horda pertenezco, ni en dónde se rifa el deceso.
Tampoco sé, valgan verdades, cómo es que seguimos con este intento.
Cómo esa oscuridad se transforma en más tiempo y es tan frágil como la conciencia misma.

Son estos instantes el resultado perfecto de vivir o de intentar al menos.
Veo cómo se va la desgracia jurando venganza y yo, obstinado, queriendo brindar con ella.
Y es que estoy borracho de libertad que despotrico y me alío con el eco.
Después de beber el aliento que me dan, quedo derecho y me convierto en incienso.

He atrapado el deseo de la noche, sí, el seis de dados y el corazón de la diana.
Pero heme aquí, enfermo y triste, ¡celebrando!
Qué poco somos y qué ciegos estamos. ¿Acaso no es eso divertido?
Somos miserables, pero poesía al fin. Ya no somos más hijos del arco iris.

 

«La poesía nace del pueblo. Está en el aire pululando, solo basta que alces tu mano y la mantengas dentro de ti»

Cuando le dicen poeta, Consuelo Solis sonríe. No se la cree, a pesar de que siempre esté generando en papel, en la mente, en su trabajo; en resumidas cuentas, en su día a día. Esto la impulsa a querer compartir todo lo que la vida nos da: la naturaleza, el amor y esas cosas que nos hacen sonreír. La mayoría la reconoce como gestora cultural, pero también hay quienes prefieren verla como un «virus poético», tal y como la llama su buen amigo, el escritor, Javier Arévalo. En efecto, Consuelo ha mostrado parte de sus escritos en sus redes sociales, como también en algunos festivales y eventos que fomentan la cultura comunitaria. Pero es hasta fines del año pasado, cuando viaja a Medellín para realizar una pasantía, que reaviva su producción poética en mayor grado. Es así que, en diciembre, publica en el poemario Lunario 2 (Medellín, 2016) y en el portal Viva la letra, del mismo país.

¿Cómo te animaste a publicar tus poemas en un país extranjero? ¿Por qué no lo habías hecho antes en Perú?

Bueno, nadie me conocía. No existían juicios previos a mí. Esto lo remarco, porque en el Perú mi quehacer ha estado más enfocado hacia la gestión cultural. En Colombia tenía la libertad de presentarme como poeta, sin comparaciones de por medio.

¿Cómo entiendes el ejercicio poético que se practica en nuestro país (qué criticas puedes dar) y qué diferencias notaste cuando estuviste en Colombia?

Yo entendí dos cosas hace tiempo: existen poemas para ser leídos y otros para ser escuchados (lo último depende de cómo es expuesto al público). Personalmente, no me gusta la declamación tan histriónica de los poetas que he tenido la oportunidad de escuchar, por lo que mi atención se diluye rápidamente. Es por eso que no soy muy seguidora de la poesía contemporánea de mi país. Aun así, no puedo dejar de mencionar que la poesía narrativa, urbana y de a pie, que he leído en algunos de mis congéneres, me ha emocionado.

En el caso de Medellín, donde viví un par de meses, los recitales son menos histriónicos o teatrales.  Es mucho más sencilla su oratoria, y es en esa humildad tan íntima (como de quien te dice algo al oído), que me dejé cautivar por su poesía, a pesar de que la mayoría comparte un estilo simbolista, característica que normalmente no es de mi agrado.

¿Has pesando publicar un poemario o es aún muy precipitado pensar en ello?

Mi poesía ahora está en un constante movimiento. Me lo han propuesto, pero aún quiero disfrutar de su evolución, ya que al imprimirla en papel siento que estoy deteniendo su movimiento, como una fotografía.

Pero, de vez en cuando, ¿soltarás algunos poemas (como quien da, de a poquitos, dulces a los niños) en medios de difusión literaria como el portal Viva la letra?

Así es, publicar por redes me resulta cómodo, ya que puedo agregar más y más poesía. Son las virtudes de lo virtual. Además, de que la retroalimentación es un gran punto a favor.  Es así que puedo saber cuántos han entendido mi poesía y darme sorpresas, como las de ver que personas que conozco, y que no tienen como hábito leer, se dan el tiempo y se dejan atrapar por alguno de mis textos. Es, entonces, que puedo saber que aquellos escritos —con los que estoy satisfecha— han logrado comunicar lo que yo deseaba.

Alguna vez comentaste que el 2016 había sido el año en que más habías escrito, ¿a qué crees que se debió este auge productivo?

El 2016 fue un año de limpia, como si un chamán me hubiera escupido aguardiente en la cara. Solté todo aquello que me pesaba; trabajé en gestión cultural. Fue un año feliz, donde mi pecho se ensanchó como el de un elefante, y donde también recibí la energía positiva de mis pequeños lectores en las salas de lectura que dirigía y promovía en la Municipalidad de Barranco. Cómo no derrochar emociones con tanto movimiento.

¿Entonces, para ti, la poesía puede partir de una emoción tan elemental y natural como la felicidad?

Más bien yo creo que lo elemental en el arte es la subjetividad. En mi caso, en el año que ya pasó, la felicidad y la tranquilidad fueron los motores para que escribiera.

Bajo la faceta de gestora cultural en salas de lectura infantiles, que nos comentas, ¿cuáles eran las estrategias que utilizabas para despertar el amor por la literatura a los más pequeños (tanto como lectores y creadores)?

Siempre conjugar diferentes disciplinas artísticas. Por ejemplo, las artes plásticas con talleres de máscaras en que se representaban a los personajes que los chicos leían en los libros. En el caso de los jóvenes con Tatto Poesía, valiéndonos de pintores y diseñadores que pintaban versos de los poetas representativos de Barranco. También realizamos ciclos de cómic, donde invitamos a guionistas y dibujantes de este arte gráfico a las escuelas públicas. El punto siempre fue hacer que los usuarios (niños, jóvenes y adultos) intervinieran en los procesos.

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Has apoyado y participado en proyectos que fomentan la cultura comunitaria (Poesía en Vivo, Programa de Salas de Lectura de la Municipalidad de Barranco, Micrófono Libre, biblioteca comunal en V. E. S.), coméntanos tus experiencias al respecto, teniendo en cuenta que estos proyectos descentralizan los focos habituales (elitistas) en que se practica la poesía en nuestro país.

La poesía nace del pueblo. Está en el aire pululando, solo basta que alces tu mano y la mantengas dentro de ti. Cuando te das cuenta de eso, se te viene un verbo a la cabeza: compartir. Compartir lo que buenamente la vida te ha dado; educación, experiencias y buenas intenciones. Es tan contagioso como una epidemia cuando lo haces desde tus entrañas.

A mí me gusta Miraflores, amo Barranco, pero también San Juan de Miraflores, donde crecí y pasé mi adolescencia. Es aquí donde me di cuenta de que no solo yo adolecía, sino todo mi distrito también. Adolecíamos de espacios públicos, de un lugar donde reunirnos a conversar, donde tomarnos algo sin tener la paranoia de mirar a los lados porque nos podían robar. Adolecíamos del «otro» cine, de música al aire libre, de poesía fuera de bares donde solo iban otros poetas y los amigos de los poetas. Queríamos contarle a la gente de los mercados, de los parques, al sujeto de a pie, que la poesía está ahí también, donde ellos pisan. Entonces, me dije: «Vamos a crear esos espacios. Vamos a conquistarlos y empoderarnos en ellos».

El peruano es creativo, eso es indudable; buen material humano no nos falta. Lo que quizás sí, es un poco de ánimo y valor para atrevernos a colonizar eso que, como ciudadanos, nos corresponde. Es así que, con otros locos que pensaban como yo, decidimos organizarnos, y ahora estamos haciendo que suceda.

Del mismo modo, desde muy joven, perteneciste a movimientos literarios (Tajo, Sabales, Santo Tabú) que nacían en las universidades, pero que se abocaban a los espacios públicos, donde realizaban intervenciones poéticas, por ejemplo. ¿Qué aprendizajes obtuviste de ellos?

Que la literatura y la poesía no están muertas, y no solo residen en los libros. Están en la gente y son para la gente. Que así como nosotros, jóvenes entusiastas, las letras también podían estar igual de vivas. Le inyectamos nuestra juventud a todo acto poético.

Finalmente, ¿de qué manera todas estas experiencias han influido en tu escritura?

Influyeron de manera visceral.  Creo que el punto está en escribir de lo que conoces, de lo que sientes, de lo que te duele. Si escribes de aquello de lo que sabes, podrás comunicarlo. Podrás hacerle sentir a tu lector aquello que revoluciona en tu pecho. Y es por ello que los temas de los que escribo son urbanos, de ciudad, de asfalto, pero también de la sierra, de la naturaleza. Recordando mis orígenes, porque al escribirlos reafirmo quien soy.

SARAI

 Consuelo Solís

El día en que vuelva el amor

escuchen, señores:

Se abrirán iglesias,

coliseos

y colegios.

Los niños dejarán las duras carpetas

y recorrerán el patio felices.

Los feligreses sacarán las posaderas

de las bancas de madera

interrumpirán al cura

i dirán: Te amo.

Entre hombres,

mujeres

y todo ser humano

que guarde un tamborcito en el pecho.

El día en que vuelva el amor.

Yo abriré mi pecho

con una Gillette

y saldrán mariposas volando.

Saldrá vino.

Saldrán payasos,

y todos formaremos un circo.

El alcalde declarará feriado,

los autos se volverán

bicicletas

y entre todos

formaremos una comparsa.

Un bolero eterno

que cruzará ciudades;

y diremos:

¡Mírennos,

aquí ha renacido el amor!

¡Contágiense,

que no hay mejor lepra

que la alegría!

Que no hay mejor sol

que nuestras sonrisas.

Que no hay mejor llanto

que el nuevo mundo

naciendo de nuestros ojos.

Aclámennos,

porque de nosotros es el reino;

el reino de ese cielo,

que una vez prometieron en los libros.

Aquí está en la tierra.

En nuestra tierra.

Querido mundo

Querido Perú.

Para leer más sobre la autora pueden visitar el portal: http://vivalaletra.com/desde-peru-consuelo-solis-nos-trae-sus-escritos

Consuelo Solis Rivera. Es periodista de carrera y gestora cultural por vocación. Se dedica a la promoción de lectura en bibliotecas públicas y comunitarias. Nació en Lima. Viajó a Colombia y se encariñó con Medellín. Le apuesta a la poesía como cualquier mortal que es capaz de creer que el mar es más que una masa de agua salada.

CAPRICHO 09: WIÑAY WARIKSA “TRAS EL FULGOR”

Hacia “una poesía más humana, más fecunda, más biológica”, caminan los poetas de Wiñay Wariksa. Precisamente por no disponer de “un alma exangüe y anémica”, en palabras del amauta Mariátegui. Sino de una recta convicción en defensa del lenguaje y la vida.

El norte de este grupo literario, nacido en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, coge significación en el natural acierto del maestro Luis Yáñez. El mismo que, considerando las reflexiones de un autorizado lingüista, aclara: “Cualquier acto de la lengua en el que participemos (elocución, lectura o composición) debe servir para ‘conmover el ánimo, estimular la inteligencia y propiciar la crítica’”. (Lenguaje y pensamiento, Revista Iberoamericana International Magazine N°49, p.10).

Entonces “Tras el fulgor” (Ebla Casa Editora, 2017) que reúne poemas y narraciones de tres jóvenes poetas: Pablo, Ñaupari Villegas y Wolf. Aparece con justa razón. Y en sus voces se hallan “el canto de los ríos y / el crujir de las tierras”. Porque “el único material que disponen los artistas para crear son los elementos de la realidad”, advierte Alfonso Reyes. (Experiencias literarias, p. 63). Y es suficiente, pues, resulta imposible ocultar que “tomaron el cielo por asalto, / preñaron la tierra y se bebieron a la muerte…”. Enamorados. Ya “nacen cantutas hermosas, / nacen hermosos gorriones”. Ellos están matando la tristeza. No hay duda.

¡”Hoy es momento de ser vida / que de la muerte se levanta”! La palabra atiza, fulgura. Así los poetas persisten y dicen: ya “se han blindado de esperanza nuestros corazones”. Y al igual que “hicimos fértiles a los desiertos/ haremos fértiles a los corazones de nuestros hermanos”. “Juntos tocaremos el sol y / aunque tengamos las manos llenas de ampollas, / aunque tengamos las manos quemadas, avanzaremos, / como el diluvio, / como la tormenta y / haremos estrellado el cielo oscuro; / avanzaremos y / así como el cóndor es dueño de los cielos y / de las cumbres de las montañas más altas, / nosotros seremos dueños de la tierra y de los mares / hace siglos arrebatados, / seremos dueños de nuestras vidas, cerrito taita, / seremos libres”.

Y como no se puede vivir sin amor.“Con cánticos de ventura/ y con antaras como armas / juntaremos nuestras almas / en danzas álgidas y hermosas”. Para celebrar cada una de las destrezas artísticas de “Wiñay Wariksa”. Sin pausa, pues, estos jóvenes batallan por desarrollar un estilo auténtico y propio que, en algún momento, será consumado. Esta es una señal  límpida de un devenir valioso. No los pierdan de vista.

¡Nasdrovia!

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Tras el fulgor de Wiñay Wariksa (Ebla Casa Editora, 2017).
Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.