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CAPRICHO 09: WIÑAY WARIKSA “TRAS EL FULGOR”

Hacia “una poesía más humana, más fecunda, más biológica”, caminan los poetas de Wiñay Wariksa. Precisamente por no disponer de “un alma exangüe y anémica”, en palabras del amauta Mariátegui. Sino de una recta convicción en defensa del lenguaje y la vida.

El norte de este grupo literario, nacido en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, coge significación en el natural acierto del maestro Luis Yáñez. El mismo que, considerando las reflexiones de un autorizado lingüista, aclara: “Cualquier acto de la lengua en el que participemos (elocución, lectura o composición) debe servir para ‘conmover el ánimo, estimular la inteligencia y propiciar la crítica’”. (Lenguaje y pensamiento, Revista Iberoamericana International Magazine N°49, p.10).

Entonces “Tras el fulgor” (Ebla Casa Editora, 2017) que reúne poemas y narraciones de tres jóvenes poetas: Pablo, Ñaupari Villegas y Wolf. Aparece con justa razón. Y en sus voces se hallan “el canto de los ríos y / el crujir de las tierras”. Porque “el único material que disponen los artistas para crear son los elementos de la realidad”, advierte Alfonso Reyes. (Experiencias literarias, p. 63). Y es suficiente, pues, resulta imposible ocultar que “tomaron el cielo por asalto, / preñaron la tierra y se bebieron a la muerte…”. Enamorados. Ya “nacen cantutas hermosas, / nacen hermosos gorriones”. Ellos están matando la tristeza. No hay duda.

¡”Hoy es momento de ser vida / que de la muerte se levanta”! La palabra atiza, fulgura. Así los poetas persisten y dicen: ya “se han blindado de esperanza nuestros corazones”. Y al igual que “hicimos fértiles a los desiertos/ haremos fértiles a los corazones de nuestros hermanos”. “Juntos tocaremos el sol y / aunque tengamos las manos llenas de ampollas, / aunque tengamos las manos quemadas, avanzaremos, / como el diluvio, / como la tormenta y / haremos estrellado el cielo oscuro; / avanzaremos y / así como el cóndor es dueño de los cielos y / de las cumbres de las montañas más altas, / nosotros seremos dueños de la tierra y de los mares / hace siglos arrebatados, / seremos dueños de nuestras vidas, cerrito taita, / seremos libres”.

Y como no se puede vivir sin amor.“Con cánticos de ventura/ y con antaras como armas / juntaremos nuestras almas / en danzas álgidas y hermosas”. Para celebrar cada una de las destrezas artísticas de “Wiñay Wariksa”. Sin pausa, pues, estos jóvenes batallan por desarrollar un estilo auténtico y propio que, en algún momento, será consumado. Esta es una señal  límpida de un devenir valioso. No los pierdan de vista.

¡Nasdrovia!

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Tras el fulgor de Wiñay Wariksa (Ebla Casa Editora, 2017).
Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.

CAPRICHO 08: CHRIST GUTIÉRREZ IRRUMPE COMO UN AUTOMÓVIL EXTÁTICO EN LA LITERATURA

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Christ Gutiérrez recibiendo el Premió Copé de Cuento (2012).

Advertencia. En esta vida inacabada, el escritor y guionista Christ Gutiérrez (Callao, 1982) irrumpe, lanzando sus alaridos, con energía grave y una audacia en expansión sentida por vez primera. Pues, realiza con la literatura un real capricho, es decir, crea “una obra de arte donde el ingenio y la fantasía rompen la observancia de las reglas” (DRAE), luminoso norte que sedujo a hombres como Oswaldo Reynoso y Henry Miller.

No por nada, Las siete bestias (2014) torna a ser una eclosión. Este libro no expone, sino vive una collera imprescindible de relatos que despabila, a su manera, los andares y la vida de los lectores, de los viajeros inmóviles.

El día no le alcanza para leer y escribir, motivo por el cual “Christ Gutiérrez vive treinta horas al día” (El Comercio). Y producto de esa disciplina, de ese arte y ciencia de ejercer la escritura, su cuento Los caminante de Sonora mereció el Premio Copé de Cuento en el año 2012. Ese mismo texto fue parte de un proyecto ambicioso, vale decirlo, que desencadenó en el libro que ahora atendemos y a la cual nos entregamos para abordar a plenitud la violencia del mundo y su lado más oscuro.

Por ejemplo:

«Yo les adiestro, pichones. No hay como el alcohol para un abrazo calientito. Digámoslo con una figura sexual: no hay mejor coño puta que arda tanto como un buen trago de ron. ¿Cerveza? Escucha y aprende, cachorro. La cerveza es la hipotermia del encéfalo. Te enfría, te voltea las tripas y luego al resucitar te loquea el disco. (…)

—(…) Además dicen que el alcohol cocina neuronas.

 Eso es lo que quieren hacerte creer los mafiosos que embotellan el agua y te la venden. Los moralistas desahuevados también o los fanáticos de la ansiedad. Uno que otro budista. Los incestuosos protestantes. (…)

El vino hace que la gente se pegue.

¿Se pegue?… ¿Se entregue! ¡Se sacrifique!… ¡Se mate! Míralo a Cristo, pero después resucitó. El vino fue su secreto.» (pp. 54-55).

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Las siete bestias (2014).

O en este otro cuadro: «Naves bajo las peñas secuestrando a Ariel. Fue en ese momento que patearon la puerta. Dos o tres zapatazos contra la madera. Luego silencio. Silencio. No silencio poético. Ni silencio de diccionario, ni científico, sino silencio. El significado que cree existir en ese inexistente espacio llamado… ¿Cómo decirlo sin usar el lenguaje?» (Pág. 106).

Cómo referirme, también ahora, a los cinco cuentos que aparecen en este libro –A las siete en la acequia, Francesca; Epilepto; El impermeable negro; Regla de cálculo; La hebra de cabello– sin recurrir a las palabras, y allí en esa circunstancia, atino muy seguro a decir parafraseando a “el otro yo” de Christ: «Me faltaba todo y no lo necesitaba. Tenía lo más importante en la vida, literatura y música.» Sí, esa es la sensación exacta que uno asume en la  (pos)lectura de Las siente bestias.

Finalmente, subrayo, eso ya quedó claro, el ingenio indecible en su indómita escritura, además, sospecho, que desde su quehacer literario provoca –incluso hoy– un merecido homenaje a Julio Ramón Ribeyro y al rapero Víctor Rivera Santiago (Lele). Por supuesto, Christ Gutiérrez reivindica la literatura fresca y agresiva ejerciendo el rol de un escritor completo y empeñado, obsesionado, en conseguir siempre la más alta excelencia narrativa.

 ¡Salud, por el pretexto!

Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.

CAPRICHO 07: REYNALDO NARANJO, HOMBRE DEL OCTAVO DÍA GENESÍACO

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Fotografía: Carlos “chino” Domínguez

Según el texto bíblico Dios crea el cielo y la tierra con los animales y el hombre, y se toma un descanso el séptimo día.  (…) El artista es el hombre del octavo día de la creación, el artista enjuicia la obra de los dioses que quedaron satisfechos demasiado pronto, dice Garaudy. (Hacia un realismo sin fronteras, p. 78).

Entonces, Reynaldo Naranjo (1936), miembro de la generación poética del 60, devela y recrea el mundo, fervorosamente. Así, afloran y existen, de manera autónoma, como prueba inquebrantable: Junto al amor, Júbilos, Las manos en el fuego, Violín desconocido, y otras obras, que desdoblan toda la pasión romántica y el realismo revolucionario.

Aquí y ahora, centraré mi atención en el poemario ¿Usted, aquí? (1998), que está dividido en tres secciones: Edad Antigua, Edad Moderna y Revelaciones, estas mismas son suficientes, mágicamente, para sintetizar no ‘una’ sino ‘la’  manifestación alta de la vida.

«En el amparo de los atardeceres», el poeta expresa sus alaridos y danza «de los vastos espacios a los vastos espacios» hasta mirar «todas las músicas» y, también, «contemplar el mar que reposa / la cabeza en el horizonte / de los viajes del agua». El alter ego de Naranjo libremente va «contando ola por ola, poniendo cada sueño en su lugar», como la esperanza en el corazón del hombre, y esa vitalidad poética tiene tal dinámica, lo saben. Cómo no, si este hombre también ha producido el disco Poemas y canciones que fue grabado con el músico Carlos Hayre y el mismísimo César Calvo.

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El músico Carlos Hayre y los poetas César Calvo y Reynaldo Naranjo.

Pues, ya en la «cima del tiempo / nos cercan los amaneceres», aunque no lo quieran «empieza el peligro / de los cantos». Es decir, el gran «camino hacia la palabra original». Allí, nos «llena / de alabanzas el sonido, / ese juglar invisible / se emociona / y su color, como es azul, no duerme». Fundemos la flor, «gorriones imposibles». Amemos, también, la soledad y el silencio, amemos al «niño / que descubre / las puertas secretas / de la noche, que ingresa / en los pasadizos / de tu sueño, que es la hoja / en la que posa y reposa / la locura».

¡Nadie sabe que duermes conmigo, poesía! Tú, «anegada sombra, hecha de indemostrables / pensamientos, / hecha de elementales / sentimientos». Y así «somos toda la tierra / y las palabras». ¡La «belleza nace sin parientes»!

«Y es el octavo día de la creación / y no nacemos / y es el mismo milenio / que empieza cualquier día / y no nacemos / y es la breve soberbia / de los tiempos / y es la peregrinación / de los paisajes / y es el alba extraviada. / Y no nacemos».  ¡La tempestad se rinde!

¡Reynaldo Naranjo ha nacido; vive!

               

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¿Usted, aquí? (1998).

¿Qué busca usted, señor

bajo esta piedra?

Bajo esta piedra el tiempo

balbucea.

Bajo esta piedra hundo

mi vida como un garfio.

Bajo esta piedra

escondí al niño enamorado

para que no envejezca

ni siquiera a mi lado.

Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.

CAPRICHO 06: NO TE MUERAS SIN DECIRNOS ADÓNDE VAS, ROSA DEL CARPIO

«Nadie que haya surcado el océano (…) // Nadie que dejó su casa para perderse en los puertos // Nadie tostado por soles extranjeros / descalzo / el torso desnudo / debería envejecer». Nadie, eso es unánime, que lea la poesía de Rosa del Carpio (1933), por ejemplo, Contra señores del mundo gobernadores de estas tinieblas (2011), podrá morir sin decirnos adónde va.

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Rosa del Carpio (Lima, 1933).

Desde Conquista del trigo (1964) hasta este nuevo libro, Poesía Reunida 1955-1980, que nace como las estrellas y empieza, con entusiasmo inmediato, a «gritar / sacudir / inquietar a los que duermen» para decirles: «¡Despierten, / quiero ver la luz con ustedes!». Claro, «es preciso hacer algo: / como coger el sol / y encender el fuego / en nuestras casas, / secar el rostro a nuestros hijos / y adelantándonos a la tristeza / quitarle el polvo al corazón» para preservar el devenir.

Ahora, «cómo les debe doler el alma». Con ellos «para comunicarnos bastaría tal vez / volver a nuestro puro origen y mirarnos», es decir,  ir «más allá de todos los colores / de las infinitas formas / que pueblan los mundos posibles / y también los imposibles». En esa región, también, se aprende «a caminar / con pasos tenues / libres» y sobre todo a dejar el «corazón bien puesto»  o sea hacia la Izquierda (con mayúscula, por supuesto).

«Salgo con el cántaro vacío / regreso / enumerando sueños / días / estrellas / que contar para mañana», dice el yo poético de Rosa. Así mismo, ilustra cómo «el niño descalzo / camina con el sol / y con la canasta vacía / de sus manos», y desde allí nos suplica –considerando a la poesía como un arma– que «amemos más la edad del niño / más aún a los niños / que no tienen su edad, / a los que juegan prematuramente / a llorar la vida, / a los que lloran / desde su embrión el nacimiento».

Decídete, ¿estás enojado con la libertad y con el lenguaje? Entonces, si no es así, ya extiéndele la mano a la vida y «habla sobre el pan / para que crezca hacia los niños / habla sobre la tierra / para que sea de los hombres, / habla sobre el amor / sobre la esperanza».

Finalmente, oh lector, sé que«vendrás con el día / despierto en las pupilas» junto a una «risa de amaneceres». «Teje el sueño» del hombre con amor y palabras que la vida necesita, y sí, aunque «no veamos la cosecha / mi corazón se contenta / con verte reír ahora / y después reír contigo / desde los labios de todas las auroras».

¡Hasta la victoria siempre!

¡Estamos venciendo!

 

 

 

VIII

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Poesía Reunida 1955-1980 de Rosa del Carpio.

 

Amo en mí

la parte más tibia de mi corazón

la que me acerca a tu latido

a la esperanza

la que me polariza en el sentido

de todo lo que existe

sobre todo el vuelo de las aves

la partida de los barcos

el mejor instante de las flores

y la tarde

la tarde en la que comienzan

a rendirse y a nacer

los nuevos sueños.

 

Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.