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El miedo y el terror como arma política

Nunca antes como hoy el ser humano ha tenido la posibilidad de acceder tan fácilmente a todo tipo de conocimientos mediante medios físicos o virtuales

En el mundo de hoy es una paradoja que las grandes mayorías ciudadanas de todas partes del mundo sigan aceptando en términos generales los discursos oficiales, cuando es precisamente, una virtud de esta generación poseer las herramientas que les permitan poder discernir de manera independiente discursos que se presentan como verdaderos e irrefutables.

Las opiniones de los grandes medios de comunicación, los pronunciamientos oficiales de las potencias mundiales así como los discursos de los partidos políticos inundan a las gentes con imaginarios sociales que la población absorbe y asimila de la manera más directa, primaria y elementalmente posible. Un musulmán en Norteamérica es casi el sinónimo inconsciente de un terrorista yihadista, ejemplo de ello es el constante maltrato por parte de diversos países occidentales a la comunidad musulmana, el avance de partidos políticos de extrema derecha y acciones de gobiernos que atentan contra las libertades ciudadanas.

Recordemos el bloqueo de la entrada a individuos de siete países de mayoría musulmana que Donald Trump promulgó hace unos meses en los Estados Unidos, promesa que realizó en su campaña utilizando el miedo y el terror de la ciudadanía con la única intensión de capitalizar los votos del electorado estadounidense.    

Los grupos de poder mediático y político interpretan los hechos de acuerdo a los intereses económicos, militares y políticos, porque mientras Rusia y Estados Unidos tienen un enorme interés por el Medio Oriente y Venezuela, zonas donde el petróleo es el principal recurso, ninguno les da el mismo nivel de importancia a la grave problemática política y social del África.

¿Por qué no vemos una intervención directa de los Estados Unidos, Rusia o China en Nigeria para acabar con la brutalidad del grupo terrorista Boko Haram que viene matando a más de 20 mil personas y ha secuestrado a más de 276 niñas en dicho país? ¿Por qué no se disponen de grandes barcos de guerra, bombas madres y ejércitos para instaurar la democracia en el África como pretendieron hacerlo en Irak y en el Medio Oriente? Parafraseando lo dicho por el filósofo Pablo Feinmann en una entrevista dada a la televisión argentina: Si en Irak solo vendieran alverjas, Estados Unidos no estaría allí.

La justificación del discurso político estadounidense está basado en los temores y miedos de sus ciudadanos, el terrorismo, la inmigración, el desempleo, el narcotráfico entre muchos otros.  

El miedo en el Perú

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Abimael Guzmán en el momento de su captura

En el contexto peruano, la prensa y autoridades del Estado difunden un discurso en donde la tendencia a generalizar toda protesta social como una fachada subversiva es perenne. Es cierto que cualquier recuerdo que provenga de Sendero Luminoso genera en la conciencia de la población el miedo al terror, sin embargo partidos como el fujimorismo utilizan de manera vil este miedo para sacar cualquier tipo de provecho político. El fujimorismo pretende ahora hacer un show mediático con intenciones de censurar al ministro del Interior, Carlos Basombrío, por no haber actuado de manera contundente ante la marcha del Día del Trabajador en donde se infiltraron miembros de Sendero Luminoso (Movadef). La criminalización de la protesta social que la Policía Nacional realiza es en parte inducida por el temor a un resurgimiento del terrorismo senderista. Es una bajeza que los partidos políticos utilicen este miedo y temor de la ciudadanía vendiendo un discurso de lucha contra el terrorismo cuando en realidad solo pretenden imponer agendas como el indulto a Alberto Fujimori o interpelaciones a ministros para desestabilizar al Ejecutivo. Es evidente que no existe una verdadera preocupación por acabar con el terrorismo muy por el contrario mientras que hayan más actos públicos del Movadef los partidos podrán tener mayores pretextos para actuar con mano dura en la política.

En nombre del recuerdo de las víctimas y de los desaparecidos que el Perú sufrió a raíz del terrorismo senderista ya es hora de que se ejecute una estrategia nacional contra el terrorismo que involucre a actores políticos, movimientos sociales, e instituciones públicas que den una lucha no solo militar si no también política con debates públicos que evidencien mediante argumentos la incoherencia de estos grupos extremistas. 

La causa de la aparición de distintos grupos terroristas a nivel mundial es diversa pero si hay algo en que coinciden es en el profundo odio que tienen a los valores occidentales capitalistas.

Por otra parte los discursos políticos actuales no hacen más que recordarte que el terror está a la vuelta de esquina y que solo mediante una mano dura se pueden prevenir o vencer estos peligros así se tengan que sacrificar los derechos humanos y las libertades esenciales por los cuales los ciudadanos han luchado tanto. Y es que acaso ¿el odio y el miedo son el nuevo motor del mundo?  

CAPRICHO 09: WIÑAY WARIKSA “TRAS EL FULGOR”

Hacia “una poesía más humana, más fecunda, más biológica”, caminan los poetas de Wiñay Wariksa. Precisamente por no disponer de “un alma exangüe y anémica”, en palabras del amauta Mariátegui. Sino de una recta convicción en defensa del lenguaje y la vida.

El norte de este grupo literario, nacido en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, coge significación en el natural acierto del maestro Luis Yáñez. El mismo que, considerando las reflexiones de un autorizado lingüista, aclara: “Cualquier acto de la lengua en el que participemos (elocución, lectura o composición) debe servir para ‘conmover el ánimo, estimular la inteligencia y propiciar la crítica’”. (Lenguaje y pensamiento, Revista Iberoamericana International Magazine N°49, p.10).

Entonces “Tras el fulgor” (Ebla Casa Editora, 2017) que reúne poemas y narraciones de tres jóvenes poetas: Pablo, Ñaupari Villegas y Wolf. Aparece con justa razón. Y en sus voces se hallan “el canto de los ríos y / el crujir de las tierras”. Porque “el único material que disponen los artistas para crear son los elementos de la realidad”, advierte Alfonso Reyes. (Experiencias literarias, p. 63). Y es suficiente, pues, resulta imposible ocultar que “tomaron el cielo por asalto, / preñaron la tierra y se bebieron a la muerte…”. Enamorados. Ya “nacen cantutas hermosas, / nacen hermosos gorriones”. Ellos están matando la tristeza. No hay duda.

¡”Hoy es momento de ser vida / que de la muerte se levanta”! La palabra atiza, fulgura. Así los poetas persisten y dicen: ya “se han blindado de esperanza nuestros corazones”. Y al igual que “hicimos fértiles a los desiertos/ haremos fértiles a los corazones de nuestros hermanos”. “Juntos tocaremos el sol y / aunque tengamos las manos llenas de ampollas, / aunque tengamos las manos quemadas, avanzaremos, / como el diluvio, / como la tormenta y / haremos estrellado el cielo oscuro; / avanzaremos y / así como el cóndor es dueño de los cielos y / de las cumbres de las montañas más altas, / nosotros seremos dueños de la tierra y de los mares / hace siglos arrebatados, / seremos dueños de nuestras vidas, cerrito taita, / seremos libres”.

Y como no se puede vivir sin amor.“Con cánticos de ventura/ y con antaras como armas / juntaremos nuestras almas / en danzas álgidas y hermosas”. Para celebrar cada una de las destrezas artísticas de “Wiñay Wariksa”. Sin pausa, pues, estos jóvenes batallan por desarrollar un estilo auténtico y propio que, en algún momento, será consumado. Esta es una señal  límpida de un devenir valioso. No los pierdan de vista.

¡Nasdrovia!

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Tras el fulgor de Wiñay Wariksa (Ebla Casa Editora, 2017).
Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.

CAPRICHO 08: CHRIST GUTIÉRREZ IRRUMPE COMO UN AUTOMÓVIL EXTÁTICO EN LA LITERATURA

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Christ Gutiérrez recibiendo el Premió Copé de Cuento (2012).

Advertencia. En esta vida inacabada, el escritor y guionista Christ Gutiérrez (Callao, 1982) irrumpe, lanzando sus alaridos, con energía grave y una audacia en expansión sentida por vez primera. Pues, realiza con la literatura un real capricho, es decir, crea “una obra de arte donde el ingenio y la fantasía rompen la observancia de las reglas” (DRAE), luminoso norte que sedujo a hombres como Oswaldo Reynoso y Henry Miller.

No por nada, Las siete bestias (2014) torna a ser una eclosión. Este libro no expone, sino vive una collera imprescindible de relatos que despabila, a su manera, los andares y la vida de los lectores, de los viajeros inmóviles.

El día no le alcanza para leer y escribir, motivo por el cual “Christ Gutiérrez vive treinta horas al día” (El Comercio). Y producto de esa disciplina, de ese arte y ciencia de ejercer la escritura, su cuento Los caminante de Sonora mereció el Premio Copé de Cuento en el año 2012. Ese mismo texto fue parte de un proyecto ambicioso, vale decirlo, que desencadenó en el libro que ahora atendemos y a la cual nos entregamos para abordar a plenitud la violencia del mundo y su lado más oscuro.

Por ejemplo:

«Yo les adiestro, pichones. No hay como el alcohol para un abrazo calientito. Digámoslo con una figura sexual: no hay mejor coño puta que arda tanto como un buen trago de ron. ¿Cerveza? Escucha y aprende, cachorro. La cerveza es la hipotermia del encéfalo. Te enfría, te voltea las tripas y luego al resucitar te loquea el disco. (…)

—(…) Además dicen que el alcohol cocina neuronas.

 Eso es lo que quieren hacerte creer los mafiosos que embotellan el agua y te la venden. Los moralistas desahuevados también o los fanáticos de la ansiedad. Uno que otro budista. Los incestuosos protestantes. (…)

El vino hace que la gente se pegue.

¿Se pegue?… ¿Se entregue! ¡Se sacrifique!… ¡Se mate! Míralo a Cristo, pero después resucitó. El vino fue su secreto.» (pp. 54-55).

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Las siete bestias (2014).

O en este otro cuadro: «Naves bajo las peñas secuestrando a Ariel. Fue en ese momento que patearon la puerta. Dos o tres zapatazos contra la madera. Luego silencio. Silencio. No silencio poético. Ni silencio de diccionario, ni científico, sino silencio. El significado que cree existir en ese inexistente espacio llamado… ¿Cómo decirlo sin usar el lenguaje?» (Pág. 106).

Cómo referirme, también ahora, a los cinco cuentos que aparecen en este libro –A las siete en la acequia, Francesca; Epilepto; El impermeable negro; Regla de cálculo; La hebra de cabello– sin recurrir a las palabras, y allí en esa circunstancia, atino muy seguro a decir parafraseando a “el otro yo” de Christ: «Me faltaba todo y no lo necesitaba. Tenía lo más importante en la vida, literatura y música.» Sí, esa es la sensación exacta que uno asume en la  (pos)lectura de Las siente bestias.

Finalmente, subrayo, eso ya quedó claro, el ingenio indecible en su indómita escritura, además, sospecho, que desde su quehacer literario provoca –incluso hoy– un merecido homenaje a Julio Ramón Ribeyro y al rapero Víctor Rivera Santiago (Lele). Por supuesto, Christ Gutiérrez reivindica la literatura fresca y agresiva ejerciendo el rol de un escritor completo y empeñado, obsesionado, en conseguir siempre la más alta excelencia narrativa.

 ¡Salud, por el pretexto!

Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.

CAPRICHO 07: REYNALDO NARANJO, HOMBRE DEL OCTAVO DÍA GENESÍACO

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Fotografía: Carlos “chino” Domínguez

Según el texto bíblico Dios crea el cielo y la tierra con los animales y el hombre, y se toma un descanso el séptimo día.  (…) El artista es el hombre del octavo día de la creación, el artista enjuicia la obra de los dioses que quedaron satisfechos demasiado pronto, dice Garaudy. (Hacia un realismo sin fronteras, p. 78).

Entonces, Reynaldo Naranjo (1936), miembro de la generación poética del 60, devela y recrea el mundo, fervorosamente. Así, afloran y existen, de manera autónoma, como prueba inquebrantable: Junto al amor, Júbilos, Las manos en el fuego, Violín desconocido, y otras obras, que desdoblan toda la pasión romántica y el realismo revolucionario.

Aquí y ahora, centraré mi atención en el poemario ¿Usted, aquí? (1998), que está dividido en tres secciones: Edad Antigua, Edad Moderna y Revelaciones, estas mismas son suficientes, mágicamente, para sintetizar no ‘una’ sino ‘la’  manifestación alta de la vida.

«En el amparo de los atardeceres», el poeta expresa sus alaridos y danza «de los vastos espacios a los vastos espacios» hasta mirar «todas las músicas» y, también, «contemplar el mar que reposa / la cabeza en el horizonte / de los viajes del agua». El alter ego de Naranjo libremente va «contando ola por ola, poniendo cada sueño en su lugar», como la esperanza en el corazón del hombre, y esa vitalidad poética tiene tal dinámica, lo saben. Cómo no, si este hombre también ha producido el disco Poemas y canciones que fue grabado con el músico Carlos Hayre y el mismísimo César Calvo.

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El músico Carlos Hayre y los poetas César Calvo y Reynaldo Naranjo.

Pues, ya en la «cima del tiempo / nos cercan los amaneceres», aunque no lo quieran «empieza el peligro / de los cantos». Es decir, el gran «camino hacia la palabra original». Allí, nos «llena / de alabanzas el sonido, / ese juglar invisible / se emociona / y su color, como es azul, no duerme». Fundemos la flor, «gorriones imposibles». Amemos, también, la soledad y el silencio, amemos al «niño / que descubre / las puertas secretas / de la noche, que ingresa / en los pasadizos / de tu sueño, que es la hoja / en la que posa y reposa / la locura».

¡Nadie sabe que duermes conmigo, poesía! Tú, «anegada sombra, hecha de indemostrables / pensamientos, / hecha de elementales / sentimientos». Y así «somos toda la tierra / y las palabras». ¡La «belleza nace sin parientes»!

«Y es el octavo día de la creación / y no nacemos / y es el mismo milenio / que empieza cualquier día / y no nacemos / y es la breve soberbia / de los tiempos / y es la peregrinación / de los paisajes / y es el alba extraviada. / Y no nacemos».  ¡La tempestad se rinde!

¡Reynaldo Naranjo ha nacido; vive!

               

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¿Usted, aquí? (1998).

¿Qué busca usted, señor

bajo esta piedra?

Bajo esta piedra el tiempo

balbucea.

Bajo esta piedra hundo

mi vida como un garfio.

Bajo esta piedra

escondí al niño enamorado

para que no envejezca

ni siquiera a mi lado.

Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.