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Cotidianas ficciones: presentación de Cuentos ordinarios

Cuentos ordinarios, primera entrega literaria del músico y escritor Aarón Alva, se presentará este sábado 29 de julio a las 6 p. m. en la sala José María Argüedas de la Feria Internacional del Libro de Lima.

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Sobre Cuentos ordinarios

Publicado bajo el sello del Grupo Editorial Caja Negra y prologado por la reconocida escritora nacional Carmen Ollé (premio Casa de la Literatura 2015), Cuentos ordinarios es la publicación primigenia de Aarón Alva, un escritor novel, pero de quien se avizora un futuro prometedor; en palabras de Marco Martos: “[…] autor muy joven que ya luce bondades en su escritura, pues tiene una prosa ágil, manejo sagaz de las técnicas literarias y argumentos que sostienen el interés del lector”. (Reseña sobre Cuentos ordinarios).

El libro consta de 16 cuentos en los cuales prima una narración intradiegética-autodiegética, es decir, donde el protagonista es quien cuenta su propia historia. Esta característica juega a favor de una lectura más íntima, más familiar, donde no solo nos sumergimos con facilidad en los mundos recreados, sino también en la psicología de los personajes.

El tiempo de la narración, por lo general, se presenta en pasado, lo cual propicia una visión global de los hechos. Así, podemos observar el uso de anacronías, como la prolepsis (saltos en el tiempo hacia el futuro), lo que permite la develación anticipada de los hechos y del mundo interno del héroe, como acontece en “El perro rabioso”. Además de ello, el manejo sincrónico de los juegos temporales también es una característica de la cuentística de Aarón, pues en “A la hora de crecer, a la hora de perder”, por ejemplo, convergen dos relatos en simultáneo, que corresponden al estado inicial y final (pasado y futuro) de la relación entre dos amantes primerizos.

El lenguaje presente en Cuentos ordinarios es coloquial, propio del escenario donde se desenvuelve la mayoría de historias (se infiere Lima). La secuencia narrativa es ligera; la naturalidad de los acontecimientos nos transporta con verosimilitud sin dificultades. Los narradores se preocupan por describir surtida y curiosamente cuanto los rodea sin por ello caer en lo grandilocuente, sin por ello suspender la historia; detenerla por sobrecarga de detalles. Es así que se crea un aura de equilibrio.

Otro recurso que atrapa de las historias de Aarón es la utilización del final abierto. Sus cierres nos dejan con la incertidumbre de saber qué es lo que continúa, rasgo que, por lo mismo, cala en la memoria. Un ejemplo de ello se evidencia en los cuentos  “Un viaje en taxi” o “Hacia la cima”. Por otro lado, Aarón también trabaja la técnica del iceberg. Esta técnica, preferida de Ernest Hemingway, impacta por su repercusión final: es solo en las últimas líneas donde se menciona información contundente para la historia, logrando así un efecto sorpresa. Mejor ejemplo de ello no es otro que “Cortometraje”.

Ficciones cotidianas

Siempre se ha dicho que la literatura refleja la realidad, pero más que reflejarla la refracta. La literatura rasga un atisbo de lo Real (en términos lacanianos lo que no se puede simbolizar, pues escapa del lenguaje). ¿Qué sucede cuando, como lectores, nos identificamos con la realidad descrita en el discurso ficcional? ¿Acaso no se despiertan, no se conmueven nuestras emociones? ¿Acaso no lloramos ante un episodio doliente, no enervamos ante una injusticia o bullimos frente a un amor desmedido? Ese es el poder de la literatura y lo que la hace tan especial, porque todo mundo posible, por más “evasivo” que parezca, siempre conservará como única estructura (directa o indirectamente) la realidad conocida por todos nosotros, la misma que puede conmocionar en cada sujeto de forma distinta, pero que, a fin de cuentas, repercute.

En Cuentos ordinarios Lima es el eje por el que giran los acontecimientos y, por lo mismo, el escenario verosímil que permite la coexistencia natural de todos los elementos que la componen: de ella nacen los callejones, los barrios, las discotecas, las cantinas, etc., como a su vez, todos sus residentes. Por ello, no es tarea difícil situarnos en la piel de los propios personajes, en las peripecias o conflictos personales que los afectan. Esta es, en esencia, el alma que compone esta antología de cuentos y, a la vez, su mayor virtud.

Es así, pues, que Cuentos ordinarios, como primera entrega, convence y asienta a su joven autor como una promesa de la narrativa peruana, y que, en perfecta armonía, este retribuye: “[Cuentos ordinarios] es el inicio de una búsqueda que, afortunadamente, no tendrá fin. Cada historia llegó como una revelación de que en lo cotidiano, lo ordinario, se esconde algo extraordinario que aflora mediante el poder de la literatura. Sentimientos como el amor y el odio, el miedo y la represión, configuran la esencia de los personajes, cuyos deseos muchas veces se ven opacados por el carácter indómito de sus frustraciones, así como también por la injusticia de una sociedad que devela desigualdad y maltrato”.

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Aarón Alva. Músico profesional, licenciado del Conservatorio Nacional de Música. Tiene en su haber diversos premios como la grabación de un disco titulado Matices clásicos. Paralelamente a su carrera musical, ha colaborado como jefe de redacción en el colectivo Reporteros Infiltra2 y ha sido convocado para publicar sus cuentos en las revistas literarias El Bosque y Campo de Letras 80’s. Actualmente, es editor general y redactor en el medio digital Cuenta Artes.

CAPRICHO 10: “NOCTÁMZUL” ES LA LUNA DE LAS NOCHES PERO NO ES LA LUNA QUE VIO EL PRIMER ADÁN

¿Noctámzul es música desnuda, pura e inasible? En verdad, ¿el ‘otro yo’ de la poeta tiene un alma triste, alucinada e inconclusa? ¿Por qué la autora devela esa advertencia desde las primeras páginas del libro?

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Margaret Roman (Lima, 1995).

¡Eureka! ¡Eureka! Margaret Roman (Lima, 1997) “ata su canto al sueño / de las luciérnagas”, es decir, perenniza la vida. Esta fijación, trascendencia límpida, sucede cuando escribe con su “acuarela de plumas / sobre un canto de papel”. Por eso ya miramos brillar la fantasía, no es otro el motivo, y alzamos nuestros brazos para volar en cada una de las Estaciones (ahora re-inventadas).   

“El poeta –afirma Alfonso Reyes– no debe confiarse demasiado en la poesía como estado del alma, y en cambio debe insistir mucho en la poesía como efecto de palabras. Porque hasta los perros sienten la necesidad de aullar a la luna llena, y eso no es poesía”. (La experiencia literaria, p. 81). Margaret Roman, en consecuencia, hace de sus vocablos cuerpos gloriosos. Así resplandece la albura poética, pues los “destellantes besos de sol” alumbran cada verso reunido en Noctámzul (2016).

Por ejemplo: “Recortaré la silueta de mi voz / para que te susurre siempre al oído / el lenguaje de las estrellas, / de la lluvia tibia, / de la inocencia / del amor / y entonces recuerdes / que siendo mortales / somos eternos”. Qué belleza, ¡dios!

“Todo esto recuerda que la obra literaria –caja de pandora en cierto modo– tiene su doble fondo secreto donde se esconde, si no la esperanza como en el mito, al menos el recuerdo. Cuando el volumen abierto y leído ya ad umbilicos ha dejado de escapar todos sus fantasmas, la trampa que lleva oculta el volumen guarda todavía más esencias”, sentencia con su natural acierto Reyes. (La experiencia literaria, p. 100). ¿Cómo superar la trampa inasible de la poeta? Por el momento debemos confesar nuestro fracaso y el afán sin resultado positivo.

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Noctámzul (2016).

La música continúa: “tomad los remos nuevamente / me estoy hundiendo / en este cielo de origami”. Desnuda. Ahí mismo, agrega: “tan delicada, cándida, frágil y melodiosa / deslizándose está una voz / adormilando razones / creando caminos de colores / en el intrincado laberinto de mi corazón”. Exploramos. La abrazamos.

Ahora “en cada esquina / los relojes del infierno / vomitan desgracia a nuestras espaldas / tic – tac / tic – tac…”. Hasta “se han desdibujado  los pasos, las voces, / los días de sol, los días de lluvia, / y solo quedan las noches”. Es sui géneris. Porque “todos los calendarios / marcan inexistencia”. La poesía irrumpe como cuando “danza la esperanza en el / fuego ardiente de una secreta pasión / anunciando / grata sinfonía”.

Mejor preguntamos a nuestro corazón hasta dónde iremos, amigo lector. No creo, pues, que sea triste el alma de la autora. Está llena de vida, es fecunda, es feliz. Pero ella olvida que a veces la armazón no soporta tanta vida y por eso se queja. Eso pensamos de la voz pura que hace de este poemario una invitación a la tertulia en una noche curiosa y hospitalaria. Nos propone  dormir en las estrellas hasta que “el rocío de un amanecer” nos despierte.

Esta es la vida más extraña que he conocido, aclaraba Jim Morrison. No lo olvides. Por eso la poeta señala el devenir y nos prohíbe “tener frío en las orejas y llevar paraguas”; asimismo “soñar a medias”. Porque “hoy llueve y no quiero pensar en las gaviotas / ni en el ajedrez ni en las cartas que nunca llegarán. // Solo quiero sentir la lluvia”, expresa ilusionada Margaret Roman. ¿Será esa la ‘otra esencia’ que buscábamos?  

Esperemos cada uno de nosotros, finalmente, la lluvia poética. Mientras tanto, mira cómo “se abrirán / los capullos / del jardín” de este maravilloso libro.

¡Vive! ¡Vive!

Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.

CONVERSATORIO: NARRATIVA DE ANTONIO GÁLVEZ RONCEROS

“Gálvez es un imperdible de nuestra literatura y que, como escritores de la talla de Ribeyro, merece ser leído por el pequeño y gran público”. Aventuras con el Candor (1989)

 

CONVERSATORIO:  

NARRATIVA DE ANTONIO GÁLVEZ RONCEROS

El sábado 22 de julio de 2017, a las 18.00 horas en el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana (jirón Áncash 207, Centro Histórico de Lima), se realizará el conversatorio sobre la narrativa de Antonio Gálvez Ronceros, destacado escritor chinchano de la generación del 50.

Foto: Diario La República

El evento es organizado por el colectivo de promoción y difusión cultural: Reporteros Infiltra2 junto al colectivo Antonio Gálvez Ronceros de Chincha.

Participarán de esta charla: Juan Manuel Olaya (Investigador de la literatura afroperuana y director de la revista literaria D´Palenque: literatura y afrodescendencia), Pedro Escribano (poeta y periodista), Julio César Zavala (editor, promotor cultural y filósofo).

Moderador: Víctor Salazar Yerén (Docente, poeta y escritor). Contará también con la presencia del escritor  homenajeado: Antonio Gálvez Ronceros.

En este conversatorio se pretende abordar  las diversas obras de Antonio Gálvez Ronceros, así también sus aportes a la narrativa peruana y el acercamiento a la literatura afroperuana.

Foto: El Comercio.

Asimismo, contaremos con la intervención de 2 narradores de cuentos que interpretarán obras del  insigne escritor;  Ricardo Pflucker  – “Tata Ricardo” (Lima) y César Chambergo (Cañete).Además, se expondrán la colección de obras del autor  y  un retrato al óleo realizado por la artista plástica de la ciudad de Chincha, Roxana Santiago.

Evento:  https://www.facebook.com/events/428115437575041/

 

 

 

POESÍA JOVEN: 5 POEMAS DE DIEGO PORTILLO

Foto Arte Libre


”Seguirán naciendo dioses cansados cuando octubre esté en el día”

Diego, poeta, músico – compositor, y psicólogo investigador. Nació en el 94, en Lima. Ha publicado el poemario “Roma en el paraje” (Cortarama editores, 2017). A su vez, algunos poemas en la revista “Desmesuras” (Lima, 2014), “Malos Hábitos” (Piura, 2017) y en muestras poéticas como “Poetas del mundo del Siglo XXI” (2015), “Poético Río Hablador” (2017).

COW BOY

Cómo mata el hombre al norte
cómo el río se despista
cómo fundo tu belleza en poesía
cómo llamo a los poetas
que se duermen en el día
y el silencio hace una fiesta en madrugada

cómo falto a mis sesiones
cómo huyo de mis cruces
cuando vuelvo arrepentido
la culpa es una flecha encandilada
cómo un erizo clavado en la uña

                               cow boy letarga la tarde

                                                               las ranas huyen de la cuna

                                                                                              la luna alucina las cabezas

la muralla y la alameda se inundan
yo estoy quedándome un poco loco Chabuca
pero no Carlitos, no, no me vuelvo de la locura

                               tengo miedo

y soy una fruta olvidada en el congelador
mi papá se fue a Polonia sin metales
mi orilla siempre ejerce presión
sobre mi duda
todo es repetido             las horas              los cuentos        los políticos

cow boy aletarga la tarde

                               las frutas maduran

                                                               la cerveza se enfría

                               los ríos se inquietan

mi cuerpo siempre tiene sueño

a dónde iremos entonces hermano cow boy
cuando los pasos señalen nuestras bocas de sed
seguirán naciendo dioses cansados
cuando octubre esté en el día
seguirán los fieles peones de los asesinos fundamentalistas
a dónde iremos entonces
cuando no quede París
ni Río, ni Lomas,
ni Lima, ni Curitiva, ni New York
ni la puta que nos parió.

A dónde iremos entonces hermano cow boy.

Del poemario inédito “Cow Boy” (este texto no ganará un novel).

I

Estás precipitada entre el texto y la pared,
una ruma de silencios te embota la boca,
estás entre la sístole y la diástole,
si no te bebes el río te ahogarás.

Roma, pan de árbol,
pez en la ciudad, llegas a casa y
sola estás con tu sombra ciega.

Del poemario “Roma en el paraje” (Cortarama Editores, 2017)

II

¡Qué brillo te agazapa la mirada!, masticas
tu lengua con miseria y transfigurando
en agua tu rostro, cruzas el umbral con osadía.

Sola estás,
sola y con un salto de mona estás dentro de casa.

Tomaste un pañuelo y te secaste el sudor de la frente.

Tu boca fría y sedienta.

Del poemario “Roma en el paraje” (CortaramaEditores, 2017)

III

Desnuda ahora, te abres como pulpa de fruta,
como carretera costera, es necesario entregarse
te dices, con un corazón palidecido en el pulso y
darte como pesca abundante, como niña que no
conoce la muerte apenas.

Miraste con furia la cicatriz en tus tetas.
El agua hervida, su recuerdo y su huella.

Te dolía el cuerpo.

Del poemario “Roma en el paraje” (CortaramaEditores, 2017)

IV

Estoy mirando por los ojos que tengo,
el río que corre con lentitud poderosa.
mi rostro se desdibuja en su margen,
las aguas turbias de este río y yo
nos separamos sin decirnos nada.

Ha caído, repentina, la noche,                    (UN SOLO GOLPE)
y cubre con frialdad mi lado del mundo.

En el inmenso cielo diviso 3 estrellas seguidas,
como un collar de perlas, como un cinturón.

¿Es acaso el camino hacia la muerte?
¿es acaso el camino de regreso a la vida?
(no quiero preguntar y callo)
– callo de nuevo –
Y estas preguntas no explican nada.

He pergeñado un filón de historias mudas,
alrededor de mis manos, historias que yacen
sobre una tundra y sobreviven
tentando mi fracaso.