Todas las entradas por Jhocer Gonzales

CAPRICHO 11: “La vida y el corcel” de Diego Miró Quesada

Diego Miró Quesada Mejía (Lima, 1986), es decir, “el caballero de la piedra filosofal,/ aquel que siente el alma del río,/ el silencio del otoño,/ la certeza y la duda”. Él pregunta: “¿Quién me acompañará a la morada del lenguaje?/ ¿Quién vendrá conmigo?” Respondemos: No nos resistimos ante “el patriótico peinado/ de Vallejo” que aparece en tus poemas. Nosotros iremos tras tu sonido.

19467690_10158877880190257_1318127075509507254_o
Diego Miró Quesada en la celebración de “La vida y el corcel”, el 27 de junio del año 2017.

La vida y el corcel (2017) brinda al lector, a la experiencia del viajero inmóvil “el mustio color/ de las flores/ y la esperanza”. A propósito acerca de la poesía Miró Quesada dice: “es algo que nace del corazón. Como si dispararas lo que sientes.” (Diario El Comercio, 26 de junio del 2011). Esa descarga precisamente es su libro último. Una ráfaga vital y honesta, un verdadero acierto.

Ahora Victoria Meneses advierte que “despertaron en el poeta su gusto por la filosofía y la literatura la directa influencia de su abuelo, cuya vasta biblioteca atrajo su atención desde niño”. (Diario Perú 21, 29 de junio del 2017). Igualmente, la vida pasada y la realidad latinoamericana han sido influencias ineludibles. Así aparecen versos como: “Muerte, soledad/ empedernida/ que no lleva/ equipaje,/ solo desesperanza” o “La vida se ha vuelto un palo”.

DSC00575Ya no buscamos “la frase célebre,/ la proclama evidente/ en la soledad/ del diccionario,/ en la gramática/ congelada/ de la opulencia”. Porque redescubrimos con “La vida y el corcel” la poesía y las palabras que están en el centro de todo. Éstas, pues, son el embrión que no solo describe, señala y nombra el mundo sino que lo ordena y puede salvarlo, reordenarlo.  

Entonces es imposible no toparse con la poesía fresca, íntima y catártica de Miró Quesada en esta travesía de sentipensares y andares, llamada vida.

En consecuencia: “Por mucha muerte que venga –aseguró Galeano–, por mucha sangre que corra, los hombres y las mujeres serán por la música bailados mientras sean por el aire respirados, por la tierra arados y amados” (Memoria del Fuego III, p. 336). Por qué no también entonar: Seremos por la música bailados mientras los poetas, como Diego Miró Quesada, no pierdan el tercer ojo y la voz clara, o sea la sensibilidad.  Porque –como sentencia Evgueni Evtushenko– la patria no es un término geográfico o literario sino la imagen de hombres vivos.

 

LA HERMOSURA DE UNA FLOR

19575364_10158877916870257_928455715309976173_o.jpg
Miró Quesada y el amauta Luis Yáñez.

La hermosura de una flor

o el cielo despejado.

Júpiter y Venus

sujetan al sol.

Solo una estrella

ilumina la noche.

 

La hermosura de una flor,

sus pétalos, cuadro

perfecto. Su tallo, viejo

pincel del artista.

 

La hermosura de una flor

germina lentamente

en mis sueños extraños.

(La vida y el corcel, pág. 67)

Web del poeta: https://www.facebook.com/Diego-Mir%C3%B3-Quesada-Mej%C3%ADa-Escritor-321985334888874/

 

Jhocer GonzalesJhocer Gonzales (Junín, 1996) ha estudiado Literatura en la UNE. Es el discípulo más distinguido de Luis Yáñez. Publicó dos libros: A tres pasos del amor (Editorial Huayrak, 2015) y Me sé tus sueños de memoria, obra total de único ejemplar. Interesado en temas de educación, humanidades y estudios lingüísticos.  

 

CAPRICHO 10: “NOCTÁMZUL” ES LA LUNA DE LAS NOCHES PERO NO ES LA LUNA QUE VIO EL PRIMER ADÁN

¿Noctámzul es música desnuda, pura e inasible? En verdad, ¿el ‘otro yo’ de la poeta tiene un alma triste, alucinada e inconclusa? ¿Por qué la autora devela esa advertencia desde las primeras páginas del libro?

img214
Margaret Roman (Lima, 1995).

¡Eureka! ¡Eureka! Margaret Roman (Lima, 1997) “ata su canto al sueño / de las luciérnagas”, es decir, perenniza la vida. Esta fijación, trascendencia límpida, sucede cuando escribe con su “acuarela de plumas / sobre un canto de papel”. Por eso ya miramos brillar la fantasía, no es otro el motivo, y alzamos nuestros brazos para volar en cada una de las Estaciones (ahora re-inventadas).   

“El poeta –afirma Alfonso Reyes– no debe confiarse demasiado en la poesía como estado del alma, y en cambio debe insistir mucho en la poesía como efecto de palabras. Porque hasta los perros sienten la necesidad de aullar a la luna llena, y eso no es poesía”. (La experiencia literaria, p. 81). Margaret Roman, en consecuencia, hace de sus vocablos cuerpos gloriosos. Así resplandece la albura poética, pues los “destellantes besos de sol” alumbran cada verso reunido en Noctámzul (2016).

Por ejemplo: “Recortaré la silueta de mi voz / para que te susurre siempre al oído / el lenguaje de las estrellas, / de la lluvia tibia, / de la inocencia / del amor / y entonces recuerdes / que siendo mortales / somos eternos”. Qué belleza, ¡dios!

“Todo esto recuerda que la obra literaria –caja de pandora en cierto modo– tiene su doble fondo secreto donde se esconde, si no la esperanza como en el mito, al menos el recuerdo. Cuando el volumen abierto y leído ya ad umbilicos ha dejado de escapar todos sus fantasmas, la trampa que lleva oculta el volumen guarda todavía más esencias”, sentencia con su natural acierto Reyes. (La experiencia literaria, p. 100). ¿Cómo superar la trampa inasible de la poeta? Por el momento debemos confesar nuestro fracaso y el afán sin resultado positivo.

img213.jpg
Noctámzul (2016)

La música continúa: “tomad los remos nuevamente / me estoy hundiendo / en este cielo de origami”. Desnuda. Ahí mismo, agrega: “tan delicada, cándida, frágil y melodiosa / deslizándose está una voz / adormilando razones / creando caminos de colores / en el intrincado laberinto de mi corazón”. Exploramos. La abrazamos.

Ahora “en cada esquina / los relojes del infierno / vomitan desgracia a nuestras espaldas / tic – tac / tic – tac…”. Hasta “se han desdibujado  los pasos, las voces, / los días de sol, los días de lluvia, / y solo quedan las noches”. Es sui géneris. Porque “todos los calendarios / marcan inexistencia”. La poesía irrumpe como cuando “danza la esperanza en el / fuego ardiente de una secreta pasión / anunciando / grata sinfonía”.

Mejor preguntamos a nuestro corazón hasta dónde iremos, amigo lector. No creo, pues, que sea triste el alma de la autora. Está llena de vida, es fecunda, es feliz. Pero ella olvida que a veces la armazón no soporta tanta vida y por eso se queja. Eso pensamos de la voz pura que hace de este poemario una invitación a la tertulia en una noche curiosa y hospitalaria. Nos propone  dormir en las estrellas hasta que “el rocío de un amanecer” nos despierte.

Esta es la vida más extraña que he conocido, aclaraba Jim Morrison. No lo olvides. Por eso la poeta señala el devenir y nos prohíbe “tener frío en las orejas y llevar paraguas”; asimismo “soñar a medias”. Porque “hoy llueve y no quiero pensar en las gaviotas / ni en el ajedrez ni en las cartas que nunca llegarán. // Solo quiero sentir la lluvia”, expresa ilusionada Margaret Roman. ¿Será esa la ‘otra esencia’ que buscábamos?  

Esperemos cada uno de nosotros, finalmente, la lluvia poética. Mientras tanto, mira cómo “se abrirán / los capullos / del jardín” de este maravilloso libro.

¡Vive! ¡Vive!

Jhocer GonzalesJhocer Gonzales (Junín, 1996) ha estudiado Literatura en la UNE. Es el discípulo más distinguido de Luis Yáñez. Publicó dos libros: A tres pasos del amor (Editorial Huayrak, 2015) y Me sé tus sueños de memoria, obra total de único ejemplar. Interesado en temas de educación, humanidades y estudios lingüísticos.  

 

CAPRICHO 09: WIÑAY WARIKSA “TRAS EL FULGOR”

Hacia “una poesía más humana, más fecunda, más biológica”, caminan los poetas de Wiñay Wariksa. Precisamente por no disponer de “un alma exangüe y anémica”, en palabras del amauta Mariátegui. Sino de una recta convicción en defensa del lenguaje y la vida.

El Norte de este grupo literario, nacido en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, coge significación con el natural acierto del amauta Luis Yáñez. El mismo que, considerando las reflexiones de un autorizado filológo, aclara: “Cualquier acto de la lengua en el que participemos (elocución, lectura o composición) debe servir para ‘conmover el ánimo, estimular la inteligencia y propiciar la crítica’”. (Lenguaje y pensamiento, Revista Iberoamericana International Magazine N°49, p.10).

Entonces “Tras el fulgor” (Ebla Casa Editora, 2017) que reúne poemas y narraciones de tres jóvenes poetas: Pablo, Ñaupari Villegas y Wolf. Aparece con justa razón. Y en sus voces se hallan “el canto de los ríos y / el crujir de las tierras”. Porque “el único material que disponen los artistas para crear son los elementos de la realidad”, advierte Alfonso Reyes. (La experiencia literaria, p. 63). Y es suficiente, pues, resulta imposible ocultar que “tomaron el cielo por asalto, / preñaron la tierra y se bebieron a la muerte…”. Enamorados. Ya “nacen cantutas hermosas, / nacen hermosos gorriones”. Ellos están matando la tristeza. No hay duda.

¡”Hoy es momento de ser vida / que de la muerte se levanta”! La palabra atiza, fulgura. Así los poetas persisten y dicen: ya “se han blindado de esperanza nuestros corazones”. Y al igual que “hicimos fértiles a los desiertos/ haremos fértiles a los corazones de nuestros hermanos”. “Juntos tocaremos el sol y / aunque tengamos las manos llenas de ampollas, / aunque tengamos las manos quemadas, avanzaremos, / como el diluvio, / como la tormenta y / haremos estrellado el cielo oscuro; / avanzaremos y / así como el cóndor es dueño de los cielos y / de las cumbres de las montañas más altas, / nosotros seremos dueños de la tierra y de los mares / hace siglos arrebatados, / seremos dueños de nuestras vidas, cerrito taita, / seremos libres”.

Y como no se puede vivir sin amor.“Con cánticos de ventura/ y con antaras como armas / juntaremos nuestras almas / en danzas álgidas y hermosas”. Para celebrar cada una de las destrezas artísticas de “Wiñay Wariksa”. Sin pausa, pues, estos jóvenes batallan por desarrollar un estilo auténtico y propio que, en algún momento, será consumado. Esta es una señal  límpida de un devenir valioso. No los pierdan de vista.

¡Nasdrovia!

 

img173.jpg
Tras el fulgor de Wiñay Wariksa (Ebla Casa Editora, 2017).

Jhocer GonzalesJhocer Gonzales (Junín, 1996) ha estudiado Literatura en la UNE. Es el discípulo más distinguido de Luis Yáñez. Publicó dos libros: A tres pasos del amor (Editorial Huayrak, 2015) y Me sé tus sueños de memoria, obra total de único ejemplar. Interesado en temas de educación, humanidades y estudios lingüísticos.  

 

CAPRICHO 08: CHRIST GUTIÉRREZ IRRUMPE COMO UN AUTOMÓVIL EXTÁTICO EN LA LITERATURA

12508847_1081930618517738_7422792706083553949_n
Christ Gutiérrez recibiendo el Premió Copé de Cuento (2012).

Advertencia. En esta vida inacabada, el escritor y guionista Christ Gutiérrez (Callao, 1982) irrumpe, lanzando sus alaridos, con energía grave y una audacia en expansión sentida por vez primera. Pues, realiza con la literatura un real capricho, es decir, crea “una obra de arte donde el ingenio y la fantasía rompen la observancia de las reglas” (DRAE), luminoso norte que sedujo a hombres como Oswaldo Reynoso y Henry Miller.

No por nada, Las siete bestias (2014) torna a ser una eclosión. Este libro no expone, sino vive una collera imprescindible de relatos que despabila, a su manera, los andares y la vida de los lectores, de los viajeros inmóviles.

El día no le alcanza para leer y escribir, motivo por el cual “Christ Gutiérrez vive treinta horas al día” (El Comercio). Y producto de esa disciplina, de ese arte y ciencia de ejercer la escritura, su cuento Los caminante de Sonora mereció el Premio Copé de Cuento en el año 2012. Ese mismo texto fue parte de un proyecto ambicioso, vale decirlo, que desencadenó en el libro que ahora atendemos y a la cual nos entregamos para abordar a plenitud la violencia del mundo y su lado más oscuro.

Por ejemplo:

«Yo les adiestro, pichones. No hay como el alcohol para un abrazo calientito. Digámoslo con una figura sexual: no hay mejor coño puta que arda tanto como un buen trago de ron. ¿Cerveza? Escucha y aprende, cachorro. La cerveza es la hipotermia del encéfalo. Te enfría, te voltea las tripas y luego al resucitar te loquea el disco. (…)

—(…) Además dicen que el alcohol cocina neuronas.

 Eso es lo que quieren hacerte creer los mafiosos que embotellan el agua y te la venden. Los moralistas desahuevados también o los fanáticos de la ansiedad. Uno que otro budista. Los incestuosos protestantes. (…)

El vino hace que la gente se pegue.

¿Se pegue?… ¿Se entregue! ¡Se sacrifique!… ¡Se mate! Míralo a Cristo, pero después resucitó. El vino fue su secreto.» (pp. 54-55).

portada
Las siete bestias (2014).

O este otro cuadro: «Naves bajo las peñas secuestrando a Ariel. Fue en ese momento que patearon la puerta. Dos o tres zapatazos contra la madera. Luego silencio. Silencio. No silencio poético. Ni silencio de diccionario, ni científico, sino silencio. El significado que cree existir en ese inexistente espacio llamado… ¿Cómo decirlo sin usar el lenguaje?» (Pág. 106).

Cómo referirme, también ahora, a los cinco cuentos que aparecen en este libro –A las siete en la acequia, Francesca; Epilepto; El impermeable negro; Regla de cálculo; La hebra de cabello– sin recurrir a las palabras, y allí en esa circunstancia, atino muy seguro a decir parafraseando a “el otro yo” de Christ: «Me faltaba todo y no lo necesitaba. Tenía lo más importante en la vida, literatura y música.» Sí, esa es la sensación exacta que uno asume en la  (pos)lectura de Las siente bestias.

Finalmente, subrayo, eso ya quedó claro, el ingenio indecible en su indómita escritura, además, sospecho, que desde su quehacer literario provoca –incluso hoy– un merecido homenaje a Julio Ramón Ribeyro y al rapero Víctor Rivera Santiago (Lele). Por supuesto, Christ Gutiérrez reivindica la literatura fresca y agresiva ejerciendo el rol de un escritor completo y empeñado, obsesionado, en conseguir siempre la más alta excelencia narrativa.

 ¡Salud, por el pretexto!

Jhocer GonzalesJhocer Gonzales (Junín, 1996) ha estudiado Literatura en la UNE. Es el discípulo más distinguido de Luis Yáñez. Publicó dos libros: A tres pasos del amor (Editorial Huayrak, 2015) y Me sé tus sueños de memoria, obra total de único ejemplar. Interesado en temas de educación, humanidades y estudios lingüísticos.