Por un Phillips sin Butterías

Cuando Phillip Butters se vestía de realista futbolero nos acostumbraba a darle la razón, nos acostumbraba a quererlo, a admirarlo, a que sea aquel gordito bonachón que nunca se equivocaba, el intermediario entre el pueblo olvidado y los demás. Hoy se equivocó, hoy ya no lo es más, y hoy, dudo mucho, que lo vuelva a ser otra vez.

Phillip Butters es querido, amado y odiado por muchos; se caracterizó por ser el que podía (porque su altura y corpulencia así lo defendían) decirle a cualquiera los improperios más evidentes y aguerridos usando sólo sinónimos o palabras complejas, para que así, nadie pudiese siquiera entenderlo; moviendo vehemente las manos grandes en señal de algarabía cuando pronunciaba palabra alguna), pero esta vez, luego de mucho tiempo, (nulo y absoluto), Phillip fue más la persona común y corriente que lleva adentro, que el profesional que parece por fuera, olvidando así lo mediático, controversial y divertido que fue para muchos hasta aquella fatídica noche donde René Gastelumendi conoció ese lado no tan blanco de Phillip Butters, y donde él, (Butters) fue cayendo en un hoyo tan grande de donde sólo un Capuñay terminaría por sacarlo y darle un lugar, lugar donde seguirá con toda la artillería pesada de su lengua filuda, pero esta vez, agárrense, que viene por partida doble y a descargar contra todos los mermeleros.

No es primera vez que Butters desprende contra entes importantes, no es primera vez ni al parecer será la última, pero en esta oportunidad, Phillip, se dio con la sorpresa del fuerte (y grato) reaccionar del Perú entero; “¡eres un c…!” repetía en las narices de un Gastelumendi notablemente asustado, “¡eres un c…!”, repetía cobardemente envalentonado, junto y delante de las miles de personas que lo rodeaban y le daban la fuerza, valentía y motivos para hacerlo.phillip-butters-marita-samanez07

No confundir los límites entre la libertad de expresión y la falta de respeto es algo que sólo los más sofisticados pueden lograr; es algo que no cualquiera puede entender; no es fácil saborear lo amargo de la imparcialidad para no caer en tentación. “Cuando nace la falta de respeto, muere la libertad de expresión”; es una frase que muchos no entienden; ¿será porque “libertad de expresión” es un término del cual muchos se escudan para destruir (y luego, buenamente pedir perdón) y lavarse las manos después?

Phillip Butters fue separado del Grupo RPP en conjunto con la alegría de la mitad mas uno del Perú, luego de que sus auspiciadores renunciaran, para ser integrado luego a Exitosa (inspirando a varios columnistas a renunciar, también, al medio de los Capuñay por el solo hecho de la presencia del otrora conductor de Capital). ¿Libre albedrío?, al parecer fue el misma que azotó a todos.

Si bien Phillip se “disculpó” luego, pedirle que recapitule sería tan o igual difícil que hacer que un león no coma carne, y aún así, no sería suficiente garantía para sostener que su “sinceridad” no tardará en salir a salir a flote y nos regale nuevamente una de sus peripecias. El pueblo ya no le cree, y habría que ser ciego para no darse cuenta, que ni él mismo parece ya batallar a su favor.

Porque el pueblo exige respeto y es el primero en engendrar violencia, porque libertad de expresión no es sinónimo de insulto, de hipocresía o de ignorancia, y porque hay opiniones tan sabias, que realmente, no es menester darles la importancia que tanto aclaman.

Luis Alberto GutiérrezAutor: Luis Alberto Gutiérrez Escritor y columnista. Comunicador.
25 años
Blogger
Descripción en dos palabras: Literatura y Cultura

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