CAPRICHO 06: NO TE MUERAS SIN DECIRNOS ADÓNDE VAS, ROSA DEL CARPIO

«Nadie que haya surcado el océano (…) // Nadie que dejó su casa para perderse en los puertos // Nadie tostado por soles extranjeros / descalzo / el torso desnudo / debería envejecer». Nadie, eso es unánime, que lea la poesía de Rosa del Carpio (1933), por ejemplo, Contra señores del mundo gobernadores de estas tinieblas (2011), podrá morir sin decirnos adónde va.

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Rosa del Carpio (Lima, 1933).

Desde Conquista del trigo (1964) hasta este nuevo libro, Poesía Reunida 1955-1980, que nace como las estrellas y empieza, con entusiasmo inmediato, a «gritar / sacudir / inquietar a los que duermen» para decirles: «¡Despierten, / quiero ver la luz con ustedes!». Claro, «es preciso hacer algo: / como coger el sol / y encender el fuego / en nuestras casas, / secar el rostro a nuestros hijos / y adelantándonos a la tristeza / quitarle el polvo al corazón» para preservar el devenir.

Ahora, «cómo les debe doler el alma». Con ellos «para comunicarnos bastaría tal vez / volver a nuestro puro origen y mirarnos», es decir,  ir «más allá de todos los colores / de las infinitas formas / que pueblan los mundos posibles / y también los imposibles». En esa región, también, se aprende «a caminar / con pasos tenues / libres» y sobre todo a dejar el «corazón bien puesto»  o sea hacia la Izquierda (con mayúscula, por supuesto).

«Salgo con el cántaro vacío / regreso / enumerando sueños / días / estrellas / que contar para mañana», dice el yo poético de Rosa. Así mismo, ilustra cómo «el niño descalzo / camina con el sol / y con la canasta vacía / de sus manos», y desde allí nos suplica –considerando a la poesía como un arma– que «amemos más la edad del niño / más aún a los niños / que no tienen su edad, / a los que juegan prematuramente / a llorar la vida, / a los que lloran / desde su embrión el nacimiento».

Decídete, ¿estás enojado con la libertad y con el lenguaje? Entonces, si no es así, ya extiéndele la mano a la vida y «habla sobre el pan / para que crezca hacia los niños / habla sobre la tierra / para que sea de los hombres, / habla sobre el amor / sobre la esperanza».

Finalmente, oh lector, sé que«vendrás con el día / despierto en las pupilas» junto a una «risa de amaneceres». «Teje el sueño» del hombre con amor y palabras que la vida necesita, y sí, aunque «no veamos la cosecha / mi corazón se contenta / con verte reír ahora / y después reír contigo / desde los labios de todas las auroras».

¡Hasta la victoria siempre!

¡Estamos venciendo!

 

 

 

VIII

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Poesía Reunida 1955-1980 de Rosa del Carpio.

 

Amo en mí

la parte más tibia de mi corazón

la que me acerca a tu latido

a la esperanza

la que me polariza en el sentido

de todo lo que existe

sobre todo el vuelo de las aves

la partida de los barcos

el mejor instante de las flores

y la tarde

la tarde en la que comienzan

a rendirse y a nacer

los nuevos sueños.

 

Jhocer GonzalesAutor: Jhocer Gonzales (Junín, 1996). Poeta y educador.

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