Una noche de perforación

El pasado viernes 23 de setiembre culminó con éxito el marco de la muestra erótica “De Eros a Porno”, donde un abanico de manifestaciones artísticas rindieron culto a la sexualidad; un tema tabú aún en nuestra sociedad.

Una mujer se presenta sobre el escenario sin prendas que la cubran mientras agita dos cuchillos filosos de forma desafiante. Sobre el suelo hay una botella con líquido blanco y una ración de fresas acomodadas en forma de corazón. Encordonando el cuadro se encuentran varios vasitos llenos del líquido lechoso. Ante la vista asombrada de los espectadores, la mujer danza con ritualidad, se mueve deseosa y furibunda, toma el líquido e invita a que los varones del público la unten con él; se estruja las fresas bajo vientre y culmina con el par de cuchillos dentro de la boca y bañada en la leche blanca: alegoría seminal. Esta fue la perfomance  Me beberé tu piel, interpretada por Cecilia Rejtman.

Más muestras escénicas como la de Cecilia se presentaron en el Colegio de Psicólogos del Perú,  escenario donde se realizó el Viernes de Perfo-ración, nombre asignado al cierre de la edición “De Eros a Porno”. En esta última fecha pudimos ser testigos de una comunión multidisciplinaria de gran envergadura: artes plásticas, visuales, escénicas y literarias se conjugaron para lograr un orgasmo de sensaciones.

Los artistas que lucieron sus mejores dotes performáticas fueron Desly Angulo, Renato Castillo, Andrea Beteta, Natika Caballero, César Huapaya, Martín Berrios, Lali Lila, Coca y Mota (miembros del colectivo Pachaqueers) y la ya mencionada Cecilia Rejtman. En narrativa y poesía se presentaron Jorge Delgado y Selene Elizabeth, respectivamente. En música y acompañamiento de performances amenizó la noche Reo Nerva.

La afluencia de público fue considerable; pudimos observar un auditorio colmado. Los asistentes solo tenían una consigna: “dejar que despierten y fluyan con naturalidad las pulsiones propias de su ser, siempre y cuando estas no causen daño al otro sin su consentimiento”.

El termómetro de la sociedad

El goce descontrolado, que sobrepasa el placer, debía ser invocado sin ningún impedimento ideológico. Las represiones y ataduras impuestas por la sociedad conservadora no debían tener cabida, tal como lo señala Andre Pereyra Reiss, gestor cultural del Espacio La Sala y uno de los organizadores e ideólogos del evento: “El propósito de la muestra es bastante básico: generar brechas de comunicación. Que el arte brinde todas las excusas para poder entablar diálogos racionales, y si estos diálogos producen debates, polémicas, no escandalizarnos, porque una ofensa impulsa un cuestionamiento y esto hace que se busque algo más allá. La diferencia se produce cuando no nace un cuestionamiento y solo una ofensa. De esta forma se produce una censura, la cual es el origen de los grandes conflictos”.

Por otra parte, Desly Angulo —responsable de las performances Pieles y Selfie, menciona la función del artista como barómetro y mímesis del trasfondo social: “El arte nace por una inquietud con el sistema. El impulso del artista siempre va a consistir en retratar la problemática. Esta actitud ayuda a que uno mida qué tan mal y bien esté la sociedad. En nuestro actual orden, aún persiste la censura, el tabú. Existen personas que todavía muestran pánico al abordar temáticas sexuales, dicen: “no, esto no puede ser”; pero tengamos en cuenta que es natural sentirse así, ya que han existido condicionamientos que los han regulado. Yo, como performer, me concentro en actuar mi emoción, y mi trabajo siempre va a tener un fondo, por más explícita que haya sido la puesta en escena”.

En esa misma línea, Renato Castillo —compañero de Desly en la representación de Selfie (imagen de la coquetería, la sensualidad y las ansias contenidas del varón)―, opina: “La actitud de un performer es crítica con la sociedad. Por lo tanto, nosotros podemos producir una manifestación contestataria como un modo de protesta. La expresión humana, que realizamos con nuestro trabajo, nos permite despertar las sensaciones que se esperan recibir por parte del público. Lograr lo mencionado es muy placentero. En este estado podemos evidenciar el grado de implicancia de los asistentes con la obra y así medir la compenetración, la aceptación con el tema tocado. En la perfomance no hay libretos, no hay guion. La dirección de la misma no se encarga de pautar o limitar las interpretaciones, sino más bien de ayudar a que la actuación se muestre más verídica, más real”.

Jugando con fuego

Andre Pereyra Reiss sabe que concretar proyectos como el “De Eros a Porno” es una tarea difícil, sobre todo por la percepción y los tabúes aún hegemónicos: “El arte se convierte en el vehículo que abre fronteras, abre mentes, rompe tabúes, prejuicios y permite trabajar una inteligencia emocional. “De Eros a Porno” duró quince días y gran parte del público pertenecía a la rama de la psicología. Esta muestra fue una necesidad, más que una idea, porque no existen galerías comerciales o espacios institucionales que apuesten por el erotismo. Esta situación se debe a que aún persiste la cucufatería; siempre hay alguien que se ofende. El nombre singular con que bautizamos a la muestra parte de nuestra intención por considerar a Eros y a Porno como dioses, con la diferencia de que este último es más transgresor, en tanto Eros no solo representa el enamoramiento, sino también el acto sexual, la fertilidad”.

Gracias al trabajo que se realiza en Espacio La Sala, los proyectos de este colectivo han podido apostar por temas que, además del erotismo, han abordado la coyuntura nacional, como los relacionados con la matria contra el patriarcado, por ejemplo. No obstante, conscientes de que la pornografía es un producto mercantil del capitalismo (el cual se comporta muchas veces inhumano), se alejan de temas que más bien condenan, como la pedofilia: “En lo que sí hemos declinado es en el tema de la pedofilia, porque nosotros tenemos la consigna del ‘no daño al otro’. El niño es una persona que no puede decidir aún tener relaciones sexuales; es una persona frágil, manipulable. Todo lo que no sea consensuado no podemos aceptarlo, porque deviene en abuso”, refiere Andre.

A propósito, es inevitable cerrar esta nota sin traer a colación a Lacan, cuyo eje sobre el que gira toda su obra se resume en esta frase: “el deseo es la esencia del hombre” (S11, 275). El deseo inconsciente es el que constituye todo el interés del psicoanálisis, y este deseo es neta y enteramente sexual.

A continuación les dejamos el registro visual de algunas muestras artísticas.

Artes pictóricas:

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Artes escénicas:

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Performance “Selfie” por Desly Angulo.
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Shibari en suspensión a cargo de Natika Caballero.
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Gestor Cultural del Espacio La Sala Andre Pereyra Reiss.

Texto y fotos: Johanna Saavedra y César Antonio Chumbiauca

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