Poesía por Ayotzinapa

 

En momentos en que la muerte cabalga directo hacia nosotros y la sangre es salvajemente derramada, y no hay música sino espectrales silencios, la poesía no es un gusto, no es diversión, ni pasatiempo… es un deber.

(Paúl Carrillo)

¡Dos años sin respuestas!

Hoy, 26 de septiembre se cumplen dos años del atentado a los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. Compartimos con ustedes estos versos escritos por poetas mexicanos que expresan la indignación, dolor y también esperanza, por los que no están, por los 43.

La poesía es recoger la memoria para destilarla y estrellarla contra una pared. Y ahí inscribir los nombres. (Mardonio Carballo)

 

1.- LA BÚSQUEDA – Saúl Ibargoyen

Siempre estamos buscando pedazos de cuerpo sí

Buscando playas jardines casas

En medio del humo apenas visible

Y a través de gases que abren sus moléculas oscuras.

Rebuscando destripando camas desmemoriadas

Y platos y cubiertos que perdieron manchas

Y secas cicatrices de ruido o mero silencio.

Rascando gerundiando la búsqueda

Las urgencias sin plazos ni lugares ni salones

Ni albas salas enfriándose

Porque nadie a nadie nombra

Ni nadie a nadie espera.

Rejuntando sí pedazos de humánidos cuerpos

Sin el vero impulso de antiguos mensajes

Que soplaban los desnudos huesos

Y las panzas despojadas

Hacia el cotidiano evento de la resurrección.

Rasqueteando reacomodando sí reubicaciones

De trozos de tantos cuerpos tozudamente

Derivados de lo humano carnal

Y su indecisa presencia

Entre el miedo sin origen y la ceniza irremediable.

Rascando y más fuera de lo eterno

Tal vez porque de cada pedazo

Se aleja una sombra que perturba

El hocico del lobo del hombre.

 

 

2.- DE LO HUMANO – Francisco Trejo

43 luces

por cada uno de mis muertos.

Denme 43 tumbas

y 43 oraciones.

Denme 43 años

para resarcir este dolor

que es mar en mi garganta,

que es piel quemada

cayendo todavía.

Denme 43 soldados

y un paredón con los rostros de sus hijos

—su propia entraña para el ave de presa—.

Denme 43 vidas

y veré al hombre siendo el mismo

mientras los muertos se mueren más sin tanta prisa.

Deme 43 toneladas de sal

para el hombre que vive insípido del hombre

e insípido del mundo.

Denme 43 tiros en el torso

para guardarme adentro

que no son 43, sino 43 mil

los asesinados y los desaparecidos

en esta yerma geografía.

Denme 43 balas

y una razón,

tan sólo una,

para engañar a mi angustia

y vivir

entre los muertos que me muestran

las 43 formas que tengo de morirme.

Denme 43 golpes en la nuca

por escribir la palabra “vida”

y morirme de miedo,

por escribir la palabra “humano”

y morirme de la risa.

 

3.- ASESINOS Pablo Saldaña

Un murmullo corre

a través de las fiestas, de los bailes

y nos envuelve a todos en oscuridad

y sus ríos de sangre:

(somos los asesinos). Desde el primer beso adolescente

hasta el último suspiro

(somos los asesinos).

Los que miramos la tele

quienes leemos un libro

(somos los asesinos). El bebé recién nacido

la colegiala “sex symbol”

(somos los asesinos).

padres, tías, abuelos

profesionistas, niñas, mendigos

(somos los asesinos). Quienes gritamos “¡justicia!” en las calles

los ciberactivistas, los de moda asiduos

(somos los asesinos).

La sobra de los que fuimos

el borrador incompleto de lo que seremos

(somos los asesinos). Votantes, anarquistas, pasivos

los que tienen vacíos los intestinos

(somos los asesinos).

los que lloramos frente a los diarios

quienes cavamos entierros clandestinos

(somos los asesinos). Somos los asesinos

mas no de 43…

de decenas de miles

de la justicia

de la Patria

de la muerte

del recuerdo… Somos los asesinos

mas no de 43…

de nosotros mismos

 

4.- RUEGO – Román Villalobos Manzo

 

El tiempo pasa y nadie sabe dar una respuesta.

Están los hombres de siempre,

Claro,

Titubeando de eso que quisieran no saber,

Soñando con que son los niños

Que sueñan que juegan a ser la policía.

Pero de este lado a las víctimas de siempre

Jamás nadie

Nos da una luz que llegue a la mañana.

¿En qué momento acabará la noche?

Porque a mitad de ella, tantas gentes

Siguen desaparecidas,

Las muertes rondan aún sin formas definidas

Y lo único cierto

Es que no hay uno sólo que no falte,

Una ausencia que pese menos que la otra.

Sea pues, y que así sea,

Que la noche acabe cuando un rostro,

Tan siquiera uno,

Uno de miles,

Nos traiga la buena nueva

Y que la próxima noche

Tarde en llegar.

 

5.- #TODOSSOMOSAYOTZINAPA – Beatriz Cecilia

Hace 43 vidas

que nos están matando

Hace 43 jóvenes

que nos desollaron

Hace 43 verdades

que despertamos

Hace 43 muertes

que revivimos

Hace 43 mexicanos

somos universales

Hace 43 dolores

nos amputaron el miedo

Hace 43

que estamos unidos

por cientos de miles

retando al silencio.

6.- MI HAMBRE MENOS CUARENTA Y TRES – Isabel Rodríguez López

Desaparecieron 43 estudiante

43 hombres

43 cuerpos

43 nombres

43 pares de zapatos

43 pares de labios

pienso en sombras

siluetas desconocidas mientras abro el refri

nada familiar

más que rabia la sensación de ser restado

¿Desaparecer?

como si 43 huecos no se sintieran entre los 122,3 millones

Vacío en el estómago

en el refri dos papas, algo de miel, mermelada, dos huevos

¿Será suficiente para quitarme el hambre?

Hoy mi apetito disminuyo menos 43

disminuir/ frangmentarse/ apatizarse / desaparecer

¿A cuántas restas estaré de desaparecer también?

Cierro el refri/se me va el hambre.

7.– [MANTRA DEL JOVEN CAMINANDO POR LA NOCHE DE LOS LOBOS] –  Arefh Palacios

La policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

no son más que romas herramientas de persecución y tortura

el brazo armado de la corrupción / hordas de simios entrenados

para enseñar los dientes y reprimir antes de hacer preguntas

todos cargando con sus caras torvas y sus macanas

el que me agarró tenía la mirada estrábica de un jabalí acéfalo

pero

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

sólo son perros rabiosos uniformados todos como los violentos juguetes de un niño fascista / perros travestidos de hommo sapiens / ovejas disfrazadas de lobos

perros disfrazados de lobos

lobos disfrazados de lobos

iracundas jaurías de sus fauces supurando ladridos vitriólicos

y yo sin fuego para incendiarles las patas/ sin fuego para encender

la noche en que me partieron la cabeza esos imbéciles / sin saber que de ella

escaparían los sueños laberínticos de una juventud enardecida

por eso recemos juntos:

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

la policía no existe la policía no existe la policía no existe la policía no existe

corramos gritándolo y orinando arcoíris sobre las calles

pintemos todas los muros de nuestra rebeldía

hasta que la ciudad entera se convenza: la policía no existe

y entonces desaparezca.

 

 

Fuente: 43 poetas por Ayotzinapa / Atentados Poéticos

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