Desempolvando Recuerdos Musicales

Sin duda una de las mejores épocas. Me encontraba en el viejo ático de la casa de mis padres en busca de un libro que había dejado hace algunos días. Al desempolvar una de las viejas cajas sobre un anaquel, observé mi nombre marcado en su añeja superficie. Aunque no recordaba su contenido, me dispuse a tomar un descanso e investigar un poco.

Al abrirla, los recuerdos comenzaron a fluir poco a poco. Mi viejo walkman se encontraba intacto, al lado de mi gran colección de cassettes “ochenteros”. Bon Jovi, Aerosmith, Madonna, Pat Benatar, Guns n Roses, Erasure, Cindy Lauper, Michael Jackson, Journey, Pet Shop Boys, Arena Hash, Soda Stereo, Los Enanitos Verdes, entre otros que formaron parte de mi vida adolescente. No quería perder un minuto más. Corrí hacia la sala, tomé 4 pilas de un estante y volví de inmediato al ático.

Me fue difícil escoger el primer cassette, así que cerré los ojos y tomé cualquiera. Soda Stereo fue el elegido. Cómo no recordar aquellos tiempos de Música ligera, Persiana americana, Prófugos, Trátame suavemente y Signos, que tuvieron un enorme impacto en esos días de juventud donde solo me la pasaba leyendo libros al compás de buena música. La desaparición de Gustavo Cerati ha sido un hecho terrible tanto en el mundo musical como para las personas que lo apreciaban como ser humano. Gracias a mi walkman volví brevemente a revivir esos años.

El segundo elegido fue Bon Jovi. Cómo olvidar a la banda de New Jersey, quienes encantaban mis oídos cada tarde con su clásico “Living on a Prayer”. “Born to be My Baby”, otra de sus canciones significativas, hecha para todo adolescente enamorado o enamorada y para los corazones rotos por algún engaño volvió a resonar en mis oídos. Ni qué decir de “You Give Love a Bad Name”, himno del rock ochentero.

Los Pet Shop Boys no podían faltar. Un día, mientras en una fiesta bailaba su clásico Domino Dancing, caí encima de la chica que me gustaba. Gracias a esa casualidad, es que seguimos juntas hasta ahora.

Material Girl, Beat It, Crazy, I’ll be Alright Without you, Time After Time, Como te va mi amor, Don’t Cry, Love is a Battlefield…  la música seguía y yo no me despegaba del asiento, hasta que mi madre me llamó para almorzar. Le pedí unos minutos más. Ese día me quedé tirado en el suelo, escuchando estas magnificas joyas musicales. Pensé, ¿cuándo había dejado de lado esto? ¿Cuándo mi vida se volvió tan superficial y aburrida? ¿Cómo pude haberme olvidado de mi música si me mantenía feliz?

Aún quedaban más recuerdos por desempolvar, pero ya no había tiempo. Era hora de volver a la cotidianidad. Cogí la vieja caja y no dudé en llevármela a casa. Llenaría uno de los espacios vacíos. La pondría en un simbólico altar para rememorar lo que fue parte de mi vida por un tiempo. Sin duda puede haber un mundo encima de nosotros.

María Sifuentes Vásquez 

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